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Francisco y la cultura del encuentro

Por Fernando "Pino" Solanas. La dirigencia argentina arrastra un fracaso de 150 años para resolver la cuestión indígena.

"No tengan miedo, todos los muros caen. No nos dejemos engañar. Sigamos trabajando para construir puentes entre los pueblos, puentes que nos permitan derribar los muros de la exclusión y la explotación" les decía el papa Francisco a cuatro mil militantes sociales y representantes de pueblos indígenas reunidos en el Vaticano en 2016. El viaje que inicia ahora a Chile y Perú, en medio de campañas desinformantes y provocaciones, es otro acontecimiento histórico y cultural para los pueblos originarios y para toda Sudamérica.

El Papa llega a la tierra de los hermanos mapuches para convocar a la cultura del encuentro. Como en sus visitas a Bolivia y México, será una asamblea multitudinaria que reunirá delegaciones de indígenas, pueblos "descartados" y movimientos sociales de todo el continente. En Temuco se espera a más de 400 mil peregrinos, originarios, militantes sociales, trabajadores, mujeres y jóvenes.

Es un orgullo inmenso que un Papa argentino haya contribuido tanto a la paz mundial y a resolver viejos conflictos como la guerra de 30 años en Colombia; el acercamiento de Cuba y Estados Unidos; las acciones internacionales a favor de los refugiados de África y Siria. Además de plantear la destrucción de los arsenales nucleares; lanzar la mayor contribución a la defensa de la Tierra con su encíclica Laudato si'; sin contar su histórico pedido de perdón en Bolivia, en 2015, ante indígenas de todo el continente: "Pido humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América".

Lo que les duele a quienes atacan a Francisco es la fuerza y la justeza de un mensaje cuya opción son los pobres y los descartados de todos los sistemas; entre ellos, el viejo conflicto de la tenencia y la propiedad de la tierra con los indígenas. Estas son las razones que motivaron otra vez a la campaña lanzada por los trolls amarillos desde las redes, más los medios y los comunicadores que le sirven al Gobierno. Censuran o desinforman el pensamiento y la acción colosal de Francisco para salir en defensa de un gobierno que ha perdido el rumbo y engaña a la población con más endeudamiento y las recetas neoliberales que ya fracasaron.

"Necesitamos una conversación que nos una a todos" dice Francisco. ¿Cuál sería la alternativa al diálogo en paz que nos propone?¿Demonizar a los mapuches e inventar un nuevo enemigo terrorista, como plantean la ministra Bullrich y el Gobierno, para justificar una salida represiva? ¿Desalojar a balazos como hicieron con Rafael Nahuel, cuyo asesinato sigue impune? ¿O quieren crear un foco violento en la Patagonia para no entregar las tierras de los mapuches y prolongar el conflicto muchos años?

La dirigencia argentina arrastra un fracaso de 150 años para resolver la cuestión indígena. Desde la reforma constitucional de 1994, que incluyó, como un intento de reparación histórica, los derechos de los pueblos indígenas. Todos los gobiernos la ignoraron y, en lugar de entregarles las tierras, las usurparon y las vendieron. Recordémoslo: la cláusula reconoce su preexistencia étnica y cultural, y la posesión y la propiedad de las tierras comunitarias que tradicionalmente ocupan.

Francisco va a Temuco para abrazarse con nuestros hermanos mapuches y con los pueblos y los movimientos sociales que allí se dan cita para reclamar tierra, techo y trabajo. "Las 3 T, un proyecto de los pueblos frente al proyecto-muro del dinero", como dice Francisco. Lo que vuelve histérico al poder amarillo es que hable o se meta con los temas de la gran política y sobre todo, que convoque a los movimientos sociales de todo el mundo, como lo hizo en Bolivia, México y el Vaticano en el 2016, donde les dijo a miles de militantes: "No se dejen encorsetar.. .Mientras se mantengan en el corsé de las políticas sociales, mientras no cuestionen la política económica o la política con mayúscula, se los tolera. Esa idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres, pero nunca con los pobres… Cuando ustedes se atreven a cuestionar las “macrorrelaciones”, cuando chillan, cuando gritan, ahí ya no se los tolera porque se están saliendo del corsé, se están metiendo en el terreno de las grandes decisiones".

Hoy pretenden que Francisco no opine de cuestiones mayores ni de política. Lo hace en todo el mundo, pero en su país lo recortan. Recordemos lo que dijo en Santa Cruz de la Sierra: "Hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna, y enumeramos tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa humana ante la globalización de la indiferencia: 1. poner la economía al servicio 3.defender la madre Tierra. Ese día, en la voz de una cartonera y un campesino, se dio lectura a diez conclusiones: trabajo digno para los excluidos del mercado laboral, tierra para los campesinos y los pueblos originarios; vivienda para las familias sin techo, erradicación de la discriminación, de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud".

POR Prensa


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