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Homenaje a los caídos de Trelew

Rendimos homenaje a los caídos con la firme convicción que su entrega por la liberación nacional y social no ha sido en vano.

Homenaje a los caídos de Trelew.

A cuarenta y un año de la masacre de Trelew rendimos homenaje a los caídos con la firme convicción que su entrega por la liberación nacional y social no ha sido en vano, sino que por el contrario es una referencia obligada para redoblar nuestra voluntad y entereza para alcanzar la justicia y la emancipación demandada por este pueblo que amamos.
La nuestra no es una memoria que nos adormece en el dolor, es una memoria militante, una memoria que nos pone en movimiento por un presente de legítima lucha, por un sueño de justicia que como antorcha pasa de generación en generación. Es así es como hemos visto, cada 24 de marzo, sumarse la juventud para repudiar el terrorismo de Estado.
Los fusilamientos de Trelew marcaron no solamente un punto de quiebre donde el Estado acentúa su política terrorista y pasa a la eliminación física de los opositores, sino también el masivo compromiso político popular, que tuvo en los llamados “héroes de Trelew” un ejemplo a seguir por los nuevos militantes que se sumaron entonces, a las distintas expresiones políticas, sindicales, sociales y de organizaciones revolucionarias.

A las 3.30 del 22 de agosto de 1972 eran masacrados, en la base aeronaval Alte. Zar de la Armada, los 19 combatientes revolucionarios que se habían rendido en el aeropuerto local, luego del combate de Rawson. Tres sobrevivieron: Ricardo René Haidar (Montonero), María Antonia Berger (FAR), Alberto Miguel Camps (FAR). Los mártires fueron: Ana Villareal de Santucho, embarazada de ocho meses, Clarisa Lea Place, Pedro Bonnet, Eduardo Capello, Carlos Alberto del Rey, Mario Delfino, José Mena, Miguel Polti, Humberto Suárez, Humberto Toschi y Jorge Alejando Ulla (PRT-ERP, Mariano Pujadas, Susana Lesgart, María Angélica Sobelli (Montoneros).Carlos Astudillo y Alfredo Kohon (FAR).

Ese día fue sellada con sangre la unidad de los revolucionarios que luchaban por la patria socialista y fue una derrota política de la dictadura, acelerando su retirada. Consideramos útil para la militancia reproducir parte de la declaración conjunta de las organizaciones armadas peronistas (FAR y Montoneros) y marxistas (PRT-ERP) en el aeropuerto de Trelew el 15 de agosto de 1972. Esta declaración fue hecha por Mariano Pujadas, Pedro Bonnet y María Antonia Berges en representación de los 19 combatientes que luego de la toma del penal de Rawson y del aeropuerto de Trelew, tuvieron que rendirse ante las fuerzas superiores de la infantería de Marina, Ejército y policía. Recordemos que los cuadros de conducción pudieron copar un avión y fugar a Chile, burlando todos los cercos militares. Ellos eran Mario Roberto Santucho, Domingo Mena y Enrique Gorriarán Merlo, todos del PRT-ERP, Marcos Osatinsky y Roberto Quieto, de las FAR y Montoneros.

PALABRA DE LOS COMPAÑEROS:
“El objetivo de haber tomado la cárcel, el haber venido hasta aquí e intentar la fuga, ha sido el deseo de reincorporarnos a la lucha activa. Hemos fracasado, pero por suerte varios compañeros nuestros en este momento están arribando a Puerto Montt, lo cual significa que una serie de cuadros de las distintas organizaciones armadas FAR, ERP, Montoneros, se van a reincorporar activamente a la lucha. Esto, para nosotros, ha sido un éxito entonces, aquí en la Patagonia concebimos esta lucha, esta acción como la continuación de la lucha que libraron los obreros rurales, industriales, que en el año 21 fueron asesinados por el Ejército, por la represión. Entre ellos se encontraban compañeros uruguayos, argentinos, como Pinto y Uteredo, como Frant, como continuadores de ellos somos los continuadores también del comandante Che Guevara porque estamos por la revolución, por la liberación del imperialismo yanqui y por la construcción de la patria socialista”.
Los acontecimientos desde aquel 15 de Agosto, día de la fuga del penal de máxima seguridad de Rawson, hasta el 22 se cernían sobre la sociedad toda como un siniestro presagio del genocidio de la dictadura de Videla cuatro años después.
Nuestra historia está jalonada por horribles crímenes contra el pueblo cometidos por la clase dominante para someter a la nación a lazos de dependencia creciente y que asegurara sus privilegios. Desde la represión desatada contra los huelguistas de fines del siglo XlX, pasando por el baño de sangre de la semana trágica y de la Patagonia en el primer cuarto de siglo, el bombardeo de la Plaza de Mayo en el 56, los fusilados de José León Suarez, el asesinatos de prisioneros en Trelew y el genocidio sin precedentes de la última dictadura.

En las cátedras libre de la facultad de Filosofía y Letra de la UBA, Lucrecia Cuesta, el 23 de agosto 2002, expone en un nuevo homenaje a los caídos. De allí extraemos algunos párrafos significativos:
“La dictadura estaba herida de muerte con el Cordobazo. La estrategia para producir los cambios necesarios para que todo siguiera igual estaba montada, el “Gran Acuerdo Nacional” buscaba recomponer el sistema político con un proyecto sustentado por la burguesía nacional y el acatamiento de las masas obreras a su condición de supuestos socios del capital. En cualquier otro país capitalista estos propósitos hubiesen tenido un trámite que evitara la masacre, pero vivimos en Argentina y Argentina es un país demasiado joven y muy cruel.

Somos hijos del Cordobazo, donde aprendimos que el dueño de la Revolución era el propio pueblo, sus masas explotadas; en las calles de Córdoba el pueblo argentino enterró el régimen de terror que nos habían impuesto los bombardeos de junio sobre la Plaza de Mayo contra un gobierno electo por el pueblo y sobre miles de ciudadanos inermes. ¿Podíamos creer en la democracia que nos proponían 18 años después los mismos asesinos del pueblo?

En este contexto, la lucha armada no sólo era legítima, sino que no tenía nada que ver con cualquiera de los numerosos precedentes históricos que esta forma de lucha tuvo en la historia de los partidos políticos de la Argentina, como lo demuestran sin ir más lejos los miles de radicales inmolados durante los motines yrigoyenistas, y hoy olvidados por sus propios correligionarios. O esa masacre que, en un Día de la Bandera destruyó en el cuerpo de la multitud un movimiento histórico y le dejó al país el escarnio que hoy padecemos.

Yo era joven y no se vayan a creer que en ese momento la gente estaba encantada de ir a votar o que la juventud y las amplias mayorías se desvivían por ser candidatos en una lista sábana. Hoy, que ya no tengo esos años sé que a nuestro país le costó menos vidas imponer la jornada de 8 horas que lograr la ley Sáenz Peña.

Yo era joven y estaba prisionera cuando los compañeros decidieron la fuga del tenebroso penal de Rawson.
Todos ustedes saben que el primer deber de un prisionero es la libertad. Fuimos una generación avisada por la Historia. Sabíamos que el Gran Acuerdo Nacional, igual que la Ley Sáenz Peña, podía ser otra de esas primaveras destinadas por las clases dominantes a desposeer a los explotados de la utopía de protagonizar su propia historia.”
“Estamos en la tierra que abrieron nuestros queridos compañeros y que fue abonada por la complicidad y la ternura inmortal de nuestros caídos. El pueblo nos quiere unidos. La unidad del pueblo es un desafío ético y lo que Trelew hoy nos dice es que sin esa moral no habrá condiciones para una fuerza que sostenga el futuro sin impunidad, ni habrá oportunidades para el poder, la democracia será participativa o la noche se hará cargo de nuestros sueños.”
Agustín Tosco también nos aporta claridad sobre el contexto en que se producen los fusilamientos de Trelew:” Desde el mismo momento que se dio a publicidad el denominado Gran Acuerdo Nacional, lo denunciamos como un claro propósito continuista del actual régimen usurpador; como un intento mal disimulado de pretender entrampar al Pueblo argentino en una supuesta salida institucional que sirviera a los objetivos de la oligarquía y del imperialismo; como un sinuoso plan para montar una gran farsa electoral para dar una imagen de un consentimiento popular, a lo que el Pueblo no sólo no elige sino que rechaza terminantemente.

El GAN es un aparatoso gigante con pies de barro. Tanto como cayeron las mentiras y ficciones de las anteriores etapas de la mal llamada Revolución Argentina ante la poderosa verdad del Pueblo, así también sucederá con el GAN. Absolutamente nada de lo que surja de la mentalidad conservadora reaccionaria de los detentadores del poder puede conjugarse con la voluntad soberana de los argentinos.

Tanto es así, que el 31 de mayo desde San Nicolás, Alejandro Lanusse se ha visto obligado a desnudar hasta las entrañas del GAN: pactar a espaldas del Pueblo y al pie de la Dictadura; imponer la “acuerdocracia” y enterrar el “juego limpio” que tan siquiera se recordó; convenir, no ya sólo las características y contenido del continuismo, sino hasta… ¡su filosofía!. Ni el general Agustín P. Justo había llegado a tanto en sus pretensiones.

El discurso del 31 de mayo constituye así una referencia mistificadora de la historia, de las ideas políticas, de la lucha de nuestro Pueblo y de sus genuinas aspiraciones.

Además, con sus sofismas discursivos, Lanusse pretende fabricar realidades que no son otras que las que interesan sostener a las minorías explotadoras y a los grandes monopolios internacionales.

La verdad de nuestra historia es que el Pueblo, con sus pronunciamientos, movilizaciones y luchas, determinará inexorablemente que su voluntad de Justicia Social, Soberanía Popular y Liberación Nacional sea respetada. Así sucederá, más allá de las tutorías, los grandes acuerdos o los golpes de estado, como variantes reiterativas de un sistema y un régimen en irreversible decadencia.

El movimiento obrero tiene un papel que cumplir. Los Gremios Independientes de Córdoba constituyen un importante grupo de Sindicatos, no embanderados partidariamente, pero con una clara política de unidad combativa dentro del movimiento obrero.

Sostienen que el sindicalismo no es sólo un medio de reivindicación económico-social de la clase obrera, sino que debe constituir una palanca política principal, en coincidencia con los demás sectores populares, para la liberación nacional y social argentina. Dentro de ese concepto han votado y sostienen la consigna fundamental aprobada por la Regional Córdoba de la CGT de llevar adelante “la lucha antiimperialista hacia el socialismo”. Adhieren a la Comisión Nacional Intersindical y definen una básica identificación con la CGT de los Argentinos y los Gremios Peronistas Combativos, de acuerdo a lo fijado por los Programas de La Falda y Huerta Grande, el Manifiesto del 1° de Mayo y el Documento de Octubre”.

La dictadura de Lanuse no se detuvo con los fusilamientos. La sangre que siguió corriendo“ después de Trelew:
- Alberto Camps murió el 16 de agosto de 1977 en un enfrentamiento en su domicilio,
- Maria Antonia Berger murió en 1979 en un enfrentamiento y su cuerpo fue mostrado en la ESMA como trofeo,
- Ricardo Haidar está desaparecido desde 1980.
- Roberto Quieto fue secuestrado y está desaparecido desde 1975,
- Marcos Osatinsky fue ejecutado en 1975, sus hijos José y Mario de 18 y 15 años murieron en un enfrentamiento en su domicilio, su esposa Sara fue secuestrada,
- Mario Santucho murió en un enfrentamiento en 1976, gran parte de su familia permanece desaparecida (hermanos, esposas, sobrinas).Entre ellos la Dra. Manuela Santucho.
- El padre y el hermano de Fernando Vaca Narvaja fueron asesinados en 1976.

El 14 de agosto de 1975 fueron secuestrados los padres de Mariano Pujadas, José Maria y Josefa junto a su hija Maria José, su hijo José Maria y su compañera Mirta. Fueron ametrallados, dinamitados y tirados sus cuerpos en un pozo: Mirta se salva y muere años después de las secuelas.
Arturo Lea Place padre de Clarisa fue muerto y su hermano Luis detenido. Una vez liberado abandono el país.
El hermano de Eduardo Capello, Jorge es secuestrado junto con su compañera Irma y el hijo de ella de 12 años. Están desaparecidos.
El hermano de Susana Lesgart, Rogelio es arrestado en 1976, sus hermanas Maria Amelia y Adriana se encuentran desaparecidas desde 1979.
Muchos familiares han sobrevivido por haber vivido clandestinamente y/o haber salido del país.
LA REACCION DE LA GENTE DE TRELEW – El 15 de agosto de 1972 se produce la fuga del penal de Rawson que concluye con seis presos evadidos y una semana después, el 22 de agosto, con el fusilamiento de los 16 que no habían llegado a tiempo para tomar el avión. Trelew quedó paralizado por el terror y la sorpresa. Fue recién en la madrugada del 11 de octubre, cuando el ejército secuestra y traslada a la cárcel de Devoto a 16 ciudadanos de Trelew que habían participado en la comisión de solidaridad, que la ciudad entera reacciona tomando un teatro como sede de una asamblea popular masiva y paralizando la ciudad. Esta gesta popular se mantuvo despierta y en la calle hasta que se liberó al último de los presos. El 27 de octubre Trelew había ganado, gracias a una protesta compacta y espontánea, una batalla inolvidable frente al poder militar del momento.
El relato de estos hechos fue plasmado en 2004 en el largometraje “Prohibido dormir. Crónica de la asamblea del pueblo. Trelew 1972, de Paula Bassi, que cuenta la historia a partir de los relatos de sus protagonistas.
Raymundo Gleyzer está desaparecido desde mayo de 1976.
Paco Urondo muere en un enfrentamiento junto a su mujer en marzo de 1976.El 22 de agosto de 1976 se descubren 60 cuerpos de personas que habían sido secuestradas por las Fuerzas Armadas.
Los presos políticos y sindicales de las cárceles del país en especial los de Rawson fueron duramente castigados, muchos de ellos están desaparecidos o tuvieron que salir del país.
Entre 1974 y 1983, hubo más de 200 abogados, asesinados y desaparecidos, en el ejercicio de su profesión; defendiendo el derecho a la libertad y a la vida de presos políticos y sindicales. Con ellos se eliminó la defensa legal y se silenció la Justicia. Los que pudieron salvarse vivieron en la clandestinidad hasta salir del país.
La población de Rawson y de Trelew sufrió persecución, tortura, por haber sido testigos, apoderados, sindicalistas, políticos, periodistas, amigos, médicos, docentes, obreros, estudiantes o miembros de la comisión de solidaridad con los presos de Rawson y de Trelew.

A todos ellos y a los 30.000 desaparecidos, Proyecto Sur de la Provincia de Buenos aires les dice
PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE

POR Prensa


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