Actualidad

La derecha y el “modelo K”

24/06/2012

La respuesta del legislador porteño a quienes continuan diciendo que Proyecto Sur "le hace el juego a la derecha".
Escribe: Julio Raffo, legislador de Proyecto Sur

Julio Raffo, legislador de Proyecto Sur por la Ciudad de Buenos Aires.
Julio Raffo, legislador de Proyecto Sur por la Ciudad de Buenos Aires.

Julio Raffo, legislador de Proyecto Sur por la Ciudad de Buenos Aires.

En diferentes ocasiones algunos compañeros, con los cuales compartimos la acción política en los años 70, me han dicho que Proyecto Sur le hace “el juego a la derecha” cuando critica al kirchnerismo.

Ante esa acusación respondo que no deberían preocuparse tanto porque “hay conquistas y banderas del modelo K que la derecha ciertamente va a respetar y profundizar”. Sorprendidos me preguntan a qué me refiero, y entonces les respondo:
La derecha no va a restringir la megaminería a cielo abierto ni va a obstaculizar la destrucción de los glaciares o los negocios de la Barrick; no va a anular la delictual concesión del yacimiento de petróleo de Cerro Dragón, otorgada por Néstor, no va a propiciar la modificación de la Ley de Entidades Financieras de la dictadura que les permite a los bancos llevársela con pala; tampoco va a modificar el sistema tributario que hizo Menem, y que descarga en el consumo el mayor peso de la carga impositiva, ni aplicará el IVA a las transacciones financieras. Tampoco cuestionará ni el origen ni la licitud de la deuda externa: al igual que el “modelo”, pagará capital e intereses sin chistar, presentando el hecho como un logro y no como una traición.

La derecha no va a derogar la Ley Antiterrorista, no va a sacar a la Argentina del TIAR y también mantendrá los tratados de “reciprocidad” de inversiones extranjeras que nos encajó Menem. Tampoco va a anular la ilegal prórroga de las licencias de televisión que otorgó Néstor, no abrirá los concursos de los canales de televisión digital y continuará obstaculizando la existencia de emisoras comunitarias; por su parte, el Instituto de Cine seguirá dando arbitrarios “adelantos de subsidios” y mantendrá el secreto respecto de la contratación de publicidad para las películas.

En materia gremial, la derecha no le va a dar a la CTA el reconocimiento que reclama, será enemiga de las paritarias libres y buscará apoyo sindical en los Zanola, los Pedraza y los Cavalieri –los Gordos– para enfrentar el reclamo salarial de los trabajadores, y profundizará la caracterización que Cristina hace de los docentes como “vagos y privilegiados” y de los dirigentes sindicales –sin excepción– de ser los que empujan a los trabajadores al conflicto y, cuando las papas queman, se rajan a vivir bien mientras que sus representados pierden sus trabajos.
Seguramente la derecha pondrá a su servicio a economistas del CEMA, y a procesistas y menemistas arrepentidos, y tratará de denigrar o borrar el recuerdo de los gobiernos de Juan Perón.
En trance de elegir, la derecha preferirá promover un tren bala para atender las necesidades de los ejecutivos que viajen a Rosario antes que invertir en la reconstrucción de una red ferroviaria al servicio de todos y de la integración del país.

La derecha no les pagará el 82% a los jubilados y carecerá de una política clara y eficiente para enfrentar el flagelo de la desnutrición y la mortalidad infantil; sus funcionarios, al igual que Néstor y Cristina, seguirán atendiéndose en clínicas privadas mientras mantienen la inútil Unidad Presidencial en un hospital público

La derecha considerará al caso Julio López como algo a olvidar, y no hará nada eficiente ni significativo para que sepamos qué pasó con él y para mantener la memoria sobre el hecho.

Como la derecha subordina la ética al pragmatismo no se inmutará ante procesos judiciales por corrupción que involucren a sus funcionarios y tomará medidas para garantizarles la impunidad. Por ser perversa, pero no estúpida, ese mismo pragmatismo la llevará a mantener el actual Museo en la ESMA y a no reinstalar el retrato de Videla. Como todo poder, la derecha contará, también, con un coro de prestigiosos aplaudidores quienes, hábilmente, pecarán más por lo que callen que por lo que digan.

Mi respuesta corona con una amigable recomendación: “Muchachos, quédense tranquilos: un triunfo de la derecha no va a cambiar ninguna de esas cosas que ustedes defienden al defender el modelo; los que debemos preocuparnos, y mucho, somos los argentinos que no somos de derecha y, por eso, estamos en contra de esas medidas y esas políticas del modelo”.