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Macri sigue ajustando a las mayorías populares

Alberto Sánchez, Director del IPPS, analiza el veto de Macri y la sesión en el senado donde se aprobo una ley para retrotaer las tarifas a diciembre del 2017.

Volvió con fuerza la grieta y los relatos encontrados entre oficialismo y  oposición. En este caso el Proyecto aprobado por la oposición (el Peronismo y otros bloques) expresaba que las tarifas tal como las planteó el Gobierno eran muy difíciles de pagar para los sectores más humildes, los trabajadores, los jubilados, los sectores medios y las pequeñas y medianas empresas.

Desde el oficialismo de Cambiemos se hablaba de la irresponsabilidad y el  importante costo fiscal de cerca de 80.000 millones de pesos en electricidad y gas. Insistían en la necesidad de ahorrar energía, bajar subsidios y seguir corrigiendo el atraso tarifario heredado de la gestión K.

Desde el Peronismo y la oposición faltó decir cómo se iba a financiar. El tema fiscal se resuelve reduciendo gastos que no afecten el salario y el empleo pero sobre todo incrementando los ingresos fiscales, haciendo pagar el déficit fiscal a los grandes bancos y a las empresas petroleras y de energía.

Si eso no alcanzara deberían pagar el ajuste los grandes contribuyentes a través de un impuesto a las ganancias y al patrimonio extraordinario por única vez o durante dos o tres años. Además se debe controlar la evasión impositiva y la fuga de capitales. El ajuste con o sin FMI lo debe pagar la casta o minoría propietaria y rica de este país.

Para los 2.500.000 de hogares de mayores ingresos (10.000.000 sobre 44.000.00 de argentinos un 23% del total) eso representaría una erogación de 2.700 pesos mensuales. Es una suma irrisoria para los hogares más pudientes de la Argentina.

En realidad ese dinero debería salir de las ganancias extraordinarias de las petroleras y de las empresas de energía. Esa renta que se apropian con extorsiones y secretos debería volver al Estado a través de impuestos o retenciones,  así como las retenciones a la soja sirven para financiar el gasto público, esos nuevos ingresos obtenidos podrían servir para subsidiar tarifas y combustibles como el gasoil. El gobierno no tiene voluntad política para financiar el gasto con nuevos y viejos impuestos a los ricos y sigue financiando el gasto con endeudamiento privado y del FMI.

De las tres fuentes de crecimiento (Demanda Global): el Consumo, la Inversión y las Exportaciones el gobierno apuesta a las dos últimas, pero estas fuentes tardarían más de lo previsto en reaccionar y de esa manera el crecimiento vía Inversión y Exportaciones (con optimismo) se trasladaría al período 2019-2020. La inversión en infraestructura sería la única que podría aparecer en el corto-mediano plazo y reactivar la actividad económica.

El gobierno debería apoyar el consumo popular para garantizar gobernabilidad y justicia social. Para ello necesita utilizar las tarifas como salario indirecto o ingreso indirecto (costo de las Pymes) y subsidiar a los sectores populares y al consumo. Los aumentos deben ser graduales y consensuados en función del incremento del poder adquisitivo de los trabajadores y de las Pymes. El consumo representa el 73,5% de la Demanda Global, de ahí su importancia. Por su parte, el Consumo Privado representa el 57,5% y el Consumo Público el 15,9%. Observamos que el Consumo Público es mayor que la Inversión (14,8%) y que las Exportaciones (11,7%).

 

Demanda Global y sus componentes

Año 2018 proyección en millones de pesos corrientes

 

Componentes Millones $ %
Inversión 2.110.380 14,8
Exportaciones 1.668.194 11,7
Consumo 10.482.231 73,5
Demanda Global 14.260.805 100,0

Fuente: Presupuesto 2018.

 

La Oferta Global y sus componentes

Año 2018 proyección en millones de pesos corrientes

 

Componentes Millones $ %
PBI 12.363.404 86,7
Importaciones 1.897.401 13,3
Oferta Global 14.260.805 100,0

Fuente: Presupuesto 2018.

 

La principal ecuación de la economía determina que la Demanda Global es igual a la Oferta Global.

 

Para analizar cualitativamente esa ecuación desde una óptica nacional debemos desagregar y detallar los datos. Determinar cuánto de ese Consumo Privado es Popular o de Mayoría y cuánto de Casta o de Minoría. Qué características tienen las importaciones y detallar los diferentes bienes y servicios importados (Bienes de Capital o Bienes de Consumo de Lujo). Qué características tienen las Inversiones.

 

El componente Inversión Bruta Interna (IBI) medida dentro del PIB en Cuentas Nacionales se encuentra subdividido en las Inversiones en Construcciones más las Inversiones en Equipo Durable, el cual a su vez está compuesto por el componente Maquinaria y Equipo y Material de Transporte. Estos dos últimos se encuentran registrados según su origen nacional o importado.

 

El capital nacional (público y privado) necesita revertir la asimetría negativa entre construcciones (improductivas) y Equipo Durable y promover el origen nacional de este último. Falta un modelo nacional liderado por la Burguesía Nacional y el Estado.

 

En los últimos años, el sector de la vivienda residencial-premium para los sectores más ricos de la población apareció como uno de los destinos del excedente, clasificado como inversión improductiva. Este sector ABC1 de clase alta y media alta invertía en la construcción promedio de 50/60 mil viviendas anuales frente a una demanda de 10 mil viviendas anuales con la consiguiente saturación de la oferta en las principales capitales y ciudades del país con origen en la renta de la soja, de la energía, de la política, financiera, industrial y comercial.

Los nuevos tarifazos en los servicios públicos pusieron una vez más en el centro del debate la discusión en torno a los subsidios del Estado. ¿Por qué para algunos es un salario indirecto y para otros distorsiones en la economía?

La política de subsidios del gobierno de Cristina Kirchner fue uno de los ejes centrales del debate político en la previa de las elecciones presidenciales de 2015. Mientras que desde el kirchnerismo defendían esa política como un salario indirecto a los trabajadores que permitía dinamizar la demanda y así la economía, desde la oposición apuntaban contra ella como centro del cada vez más creciente déficit en las cuentas fiscales.

La llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada marcó un cambio radical en esta política. El gobierno de Cambiemos apuntó de manera directa contra los subsidios.

La consecuencia inmediata fue la desbandada de las tarifas de los servicios públicos. Ello impactó de manera directa en el poder adquisitivo del salario que no le pudo seguir el ritmo a la inflación.

Ambas políticas en los dos gobiernos tuvieron poca armonía y equilibrio. Muy exageradas las políticas de todo al subsidio de los K y muy poco graduales las políticas de aumento de tarifas de Macri. Muy exageradas las políticas de todo al Consumo y nada a la Inversión de los K y muy exageradas las políticas de todo a la Inversión y nada al Consumo Popular de Macri.

El concepto de salario indirecto deriva de la noción de que, de alguna manera, el subsidio que paga el Estado es una asignación indirecta al trabajador para que no pague de su salario esa porción de la tarifa que es subsidiada.

Es decir que si en un boleta de luz, gas o agua, o en el boleto de transporte público hay un subsidio por 100 pesos por ejemplo, es una suerte de aumento salarial de 100 pesos que el Estado otorga al trabajador.

De esta manera ese trabajador no tiene que destinar parte de su salario a cubrir esa porción de la boleta, porque la cubre el Estado, y puede utilizar ese dinero para comprar otro bien y, de esta manera, favorecer a otro sector de la economía y aportarle así mayor dinamismo.

Las tarifas se definen en relación a una política de desarrollo nacional y de industrialización beneficiando a las Pymes y a los Asalariados y no en función de un mercado oligopólico que favorece a un grupo reducido de empresas. La tarifa se define en función de una estrategia de industrialización, de sustitución de importaciones y de integración de la matriz de insumo producto y de las cadena de valor con capitales nacionales públicos y privados.

 

Desde Proyecto Sur, el Senador Pino Solanas viene proponiendo un abanico de políticas nacionales inspiradas en las aplicadas durante el siglo XX por el radicalismo y el peronismo que sirvieron para construir empresas como YPF y Gas del Estado. El objetivo es recuperar la renta petrolera y gasífera para avanzar en un nuevo Proyecto Nacional. Sin Alimentos, Energía e Industria no hay Nación.

 

 

POR Prensa


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