PROYECTO BAFICI
Raffo responde las críticas de Quintin
Julio Raffo - Vicepresidente de la Legislatura de la Ciudad por Proyecto Sur
Julio Raffo, Vicepresidente de la Legislatura de la Ciudad por Proyecto Sur, responde las críticas de Quintin sobre el Proyecto BAFICI.
22-Jul-2010 | El afamado crítico de cine que circula en nuestro medio con el pseudónimo de Quintín ha incursionado ahora en el ámbito de la crítica legislativa cuestionando un proyecto de ley que presenté para regular el funcionamiento del Bafici (Perfil 4/7/10). Si se compara la crítica que hace con el texto del proyecto presentado se advertirá que el crítico lo leyó mal y lo interpretó peor, pero esto no debe sorprendernos porque son sus primeros pasos en este ámbito y nadie nace sabiendo.
Sostiene Quintín que “al festival no le vendría mal una ley que le otorgue autonomía financiera y libertad artística y que lo haga menos dependiente de cambios políticos y de presiones externas. Pero el proyecto de Raffo va en dirección contraria…”.
Es una lástima que el crítico no haya leído el artículo 20 del proyecto en el cual se le asignan recursos mínimos regulares al Bafici en proporción al porcentaje que anualmente se le asigne al Ministerio de Cultura, por lo cual no se entiende que no le guste este proyecto cuando en el mismo se impulsa algo que a él “no le parecería mal”.
En la actualidad el Director del Bafici surge de la decisión discrecional del Ministro de Cultura, el cual surge de la decisión discrecional del Jefe de Gobierno, esto hace que su designación sea dependiente de los cambios de políticos; para evitar esta dependencia en el artículo 2º del proyecto se establece que el Director sea designado por el Ministro dentro de la lista de cinco miembros que le eleve el Consejo Asesor, dura tres años en su gestión y puede ser reelecto una vez consecutiva. De este modo la Dirección del Bafici dejará de surgir de la discrecionalidad de un ministro y el cambio de ministro no pondrá en riesgo su permanencia. Aquí también vez el novel crítico legislativo cuestiona en el proyecto lo que defiende en su nota.
Se agravia el crítico de que en el proyecto se haga mención a la “empresa productora” como sujeto que inscribe la película, y seguramente lo hace porque ignora que en nuestro Derecho también son “empresa productora” las personas de carne y hueso que, unipersonalmente, asumen la tarea de crear una obra cinematográfica. Mis distinguidos clientes, y apreciados amigos, Martín Rejtman y Ana Poliak, por citar a dos de los más antiguos, son “empresa productora” y eso no les impidió realizar películas memorables en nuestra cinematografía y en nuestro cine independiente. En el Bafici tradicionalmente se inscriben “productores”, tal como surge del Artículo 3.1 de su Reglamento (que Quintín puede consultar en Internet) y, aunque lo ignore y no le guste, todo “productor” es, hablando con propiedad, una “empresa”, por minúscula que sea. Cabe señar que la edición de la revista El Amante –que todos apreciamos- también es realizada por una “empresa editorial” aunque quien la hizo durante años, como Monsieur Jourdain, lo ignore.
Dice el crítico que “… los programadores son el corazón de un festival moderno…” y lo enoja el que en nuestro proyecto no se mencione esa categoría, pero lo sorprendente es que Quintín ignore, o finja ignorar, que el artículo 3º del Proyecto dice “Facultades de la Dirección Artística. El Director o Directora artística del BAFICI tendrán las siguientes facultades: tomar todas las decisiones artísticas, de programación y de reglamentación correspondientes a cada edición del BAFICI…” con lo cual la programación del festival seguirá como hasta ahora: en manos de su director.
Como Quintín critica en el Proyecto principios que defiende en su nota, las razones de su enojo debemos buscarlas en lo que no dice. Seguramente debe molestarle –y mucho- que el Proyecto dé cumplimiento a la Constitución de la Ciudad exigiendo que no haya dos directores seguidos que pertenezcan al mismo género; hasta hoy todos sus directores han sido varones, ignorándose la importante gravitación que tienen las mujeres en la producción y realización del cine independiente. También debe molestarle que el Proyecto establezca que el Bafici tenga presencia en los cines de barrio, algunos de los cuales han sido recuperados con esfuerzo por agrupaciones de vecinos y el Gobierno de la Ciudad; esta objeción es comprensible porque los barrios quedan lejos del Shoping del Abasto y del Malba, además están llenos de gente de barrio. Tampoco le debe gustar a Quintín que el Proyecto impulse un acuerdo con el INCAA para que las películas puedan llegar a los Espacios INCAA que existen en las provincias. Como sabemos, las provincias están llenas de provincianos que, por definición, no deberían tener interés en el cine sofisticado que difunde el Bafici.
El Proyecto presentado, se realizó sintetizando aspiraciones de mucha gente consultada y ha sumado las firmas de diputados de la Coalición Cívica, de Diálogo Por Buenos Aires y el MST (Diputado Parrilli). No obstante, y obviamente, es perfectible. Para contribuir con la corrección de sus posibles errores invito a Quintín a leerlo, a reflexionar sobre su contenido real y a opinar de nuevo, si es que le han quedado ganas de seguir opinando en esta materia.
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