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¿Qué hacer? y ¿Qué NO hacer?

Compartimos una nota de opinión del referente de Proyecto Sur Mario Cafiero sobre la actualidad política y el futuro de la fuerza que lidera Pino Solanas.

Mario Cafiero.

En las actuales circunstancias por las que atraviesa nuestra Patria, debemos reflexionar acerca de cual puede ser el aporte que estamos en condiciones de hacer desde Proyecto Sur. Que caminos tomar, y cuales no deberíamos transitar.

Parto del pronóstico que las dificultades económicas y financieras de la gestión Macri, se traducirán más temprano que tarde en el agotamiento del gobierno de Cambiemos y en el desemboque en una situación de vacío de poder e institucional muy peligrosa. Un nuevo fracaso, una nueva decepción, puede debilitar aún más el sistema político y lo poco que queda de su legitimidad y autoridad. Si a ello le sumamos una crisis inevitable económica y las consecuencias de una fuerte devaluación y empobrecimiento social; estamos frente a un escenario muy complejo y de difícil resolución.

La complejidad radica en que no aparece una esperanza en el horizonte futuro, que pueda obrar como lubricante de las tensiones presentes. La crisis de 1982 se transitó con la esperanza de la vuelta de la democracia; la crisis de 1988/89 con la esperanza de la vuelta del peronismo; la crisis del 2001 ya fue mucho más grave, dado la falta de esperanza se transitó por un caótico “que se vayan todos” y fue muy lenta la reinstitucionalización de la politica. Las favorables condiciones económicas externas y el oxígeno del default de la deuda ayudaron a reencausar una situación explosiva. Ahora no aparecen en el escenario elementos externos que puedan ayudarnos. Por el contrario, es posible una situación de crisis de los mercados financieros internacionales; que golpeará en el insensato esquema de superendeudamiento externo argentino. Asimismo la actual contraofensiva geopolítica norteamericana en su “patio interno”, será seguramente feroz contra cualquier proceso de mayor autonomía.

Volviendo al panorama de crisis política interna, una de las razones es que se encuentra todavía fresca la herencia del último gobierno del peronismo- kirchnerista. En el "debe" del balance persiste en buena parte de la sociedad una desconfianza hacia el peronismo, con reclamos de mayor transparencia y de renovación dirigencial. El liderazgo de Cristina permanece en algunos sectores, pero está muy cuestionado. Y todavía no aparece un nuevo liderazgo interno alternativo. En el "haber" contabilizamos que alrededor de todas las vertientes panperonistas hay una potencial mayoría electoral y también que –quiérase o no- se ha comenzado un proceso de autocrítica dentro del campo popular. Muchos compañer@s luego del “Vamos a volver”, ahora aceptan que se pregunte “¿Pero volver, para hacer que?”.

Pero los tiempos apuran, ante la necesidad de crear una alternativa política que pueda ser opción real de gobierno en el 2019. La profundidad de la crisis reclama algo mucho más potente que un frente electoral opositor. Hay que recrear la idea movimientista, que incluya otras fuerzas más allá del peronismo y también sectores sociales. El movimiento nacional debe buscar construir una conducción, una orientación estratégica y un programa.

En las actuales circunstancias debemos pensar que la conducción será necesariamente colegiada, de primus inter pares; fruto de acuerdos y consensos entre las diversas “tribus y caciques” que componen el colectivo panperonista. Hace falta para ello una cultura política, de menos verticalismos y obediencias de círculos, una cultura que no sea del monólogo sino del dialogo, que no sea de imponer sino de proponer, que no sea de mandar sino de escuchar, que no sea de encolumnar y fraccionar sino de participar e integrar. Una conducción que sepa dar lugar real de participación a los liderazgos locales, sociales, culturales, sindicales, académicos, profesionales, religiosos, etc.

La idea movimientista supone albergar y cobijar una diversidad, que vaya amalgamando y construyendo una mirada estratégica común, alrededor de un Proyecto de Unidad nacional, que se vaya articulando en un Programa de Transformación Nacional y Social.

La idea movimientista parte del entendimiento que la resolución de los conflictos puede y debe darse en el marco del dialogo y la búsqueda de acuerdos; y no ineluctablemente con la confrontación e imposición. La democracia es participación, no solo electoral. La participación significa poner los conflictos y sus actores alrededor de una mesa, para resolverlos en acuerdos que ejerciten la responsabilidad y la reciprocidad.

Nuestro pensamiento es que la raíz de las crisis argentinas está en lo profundo de nuestra identidad trunca, de ese “no ser nacional” y por lo tanto somos un colectivo desorientado y errante; de nuestra profunda crisis ética donde no podemos salir del lodo donde todos estamos manoseados; y por ultimo nuestra crisis es de raíz económica, crisis recurrentes e inexplicables en un país inmensamente rico.

Por lo tanto creo que lo que debemos HACER es impulsar y proponer debates de nuestra realidad nacional y social; una realidad atestada de problemas estructurales y coyunturales irresueltos e intoxicada del monocultivo de ideas liberales y neocoloniales. Un punteo de temas para la discusión de un programa de Transformación Nacional y Social:

Transformación cultural y educativa: de la cultura del individualismo a la cultura colaborativa y de reciprocidad. La demopedia y la construcción de acuerdos sociales de inclusión y desarrollo. Una sociedad basada en acuerdos que se cumplan.

Transformación política y del Estado: de la democracia formal y representativa, a una democracia real y participativa. Democratización, federalización, municipalización y descentralización del Estado.

Transformación productiva y financiera: del extractivismo a la valorización y conservación de los bienes comunes. El desarrollo local y regional. La articulación de una economía de Estado; de mercado y de una economía social. La economía circular y de colaboración. Necesaria transformación del sistema monetario, financiero y bancario: de la usura y la especulación financiera a mecanismos monetarios y crediticios que garanticen tierra, techo y trabajo.

Transformación de nuestra inserción y presencia en el mundo: en esta hora de la mundialización de los problemas, la Argentina debe recuperar su presencia, partiendo que nuestra Patria es Planeta y nuestro Pueblo la Humanidad. Aportar a los valores éticos, el respeto a la diversidad y los derechos humanos. A la paz y a la desmilitarización. A concretar la necesaria Patria Grande Sudamericana.

Por último creo que lo que NO debemos hacer es aislarnos y encapsularnos en nuestro espacio. Podemos dar debates, podemos transmitir ideas, podemos contagiar propuestas y podemos con-vencer a muchos sectores huérfanos de propuestas e ideas, que aunque no por ser viejas dejan de ser realmente innovadoras.

Mario Cafiero

27/02/2018

POR Prensa


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