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Solanas: "Hace falta una tercera fuerza con contenidos democráticos y sociales avanzados"

El senador nacional Fernando Pino Solanas participó del programa 5 en 5 de Clarín Web TV con Julio Blanck.

 

El senador nacional Fernando Pino Solanas participó del programa 5 en 5 de Clarín Web TV con Julio Blanck. Respondió cinco preguntas sobre la posibilidad de un espacio nuevo, los grandes temas que se deben debatir en la Argentina, la corrupción en el INCAA y la defensa del cine nacional, la situación de Venezuela, y sobre la caracterización de los últimos ciclos políticos.

 

Compartimos la entrevista completa:

http://www.clarin.com/politica/Fernando-Pino-Solanas_3_1785451440.html

Fernando Ezequiel Solanas, un titán de 81 años. Bonaerense de Olivos. Peronista a tiempo completo. Director de cine imprescindible para entender la Argentina de la resistencia peronista y el regreso a la democracia, con obras como “La hora de los hornos”, “Los hijos de Fierro”, “Sur”, “El exilio de Gardel” y tantas otras. Hizo 12 largometrajes. Y filmó su primer documental en 1962. Se llamaba “Seguir andando”. Sufrió el exilio en la dictadura y un atentado a balazos en democracia, durante el gobierno de Carlos Menem. Fue en 1991. Le pegaron cuatro tiros en las piernas. En política, es creador y referente de Proyecto Sur. Fue diputado por el Frente Grande en 1993. Convencional constituyente en 1994. Candidato a Presidente en 2007. Otra vez diputado en 2009. Candidato a jefe de Gobierno porteño en 2011. Y senador nacional desde 2013 por el frente UNEN.

Hace unos días, en el décimo aniversario de Proyecto Sur y de su candidatura presidencial, se reunieron para homenajearlo una cantidad muy importante de figuras políticas de procedencia muy diversa en general. ¿Usted sigue creyendo que hay lugar para una fuerza nueva con posibilidad de disputar el poder en la Argentina? Porque al bipartidismo tradicional ya le apareció el PRO.

Le apareció el PRO del centro a la derecha. Acá hace falta una tercera fuerza de contenidos democráticos, republicanos, pero de contenidos sociales avanzados. Nosotros venimos bregando por ese tercer espacio plural. Hay una generación totalmente nueva. Estamos viviendo un tiempo totalmente nuevo: la cuarte revolución tecnológica, la revolución mediática, es otro mundo. Los chicos nos miran y no entienden nada. Hay que barajar y dar de nuevo, entonces abrimos un tercer espacio.

Usted ha puesto mucho énfasis a lo largo de su carrera política en cuestiones como los trenes, el petróleo, la minería, el saqueo de los recursos naturales, la defensa del medio ambiente. ¿Esos siguen siendo los grandes temas de la Argentina de hoy? ¿O de aquí en adelante usted ve temas nuevos que se incorporan y algunos que se anulan?

Hay un tema fundamental que no ha mencionado que es al ética pública y mayor calidad democrática, democratizar la democracia. Creemos que la Argentina necesita una reforma constitucional seria, una reforma del poder judicial en serio. Tenemos que ir a una democracia social y participativa. Acá no hay ningún cambio si no lo acompaña la ciudadanía. Pero queremos mayor calidad republicana, eso sin duda.

¿Qué espera de la Justicia? ¿Por qué dice una reforma constitucional?, ¿Cambiar el poder judicial?

No, cambiarlo no. Hay que hacer una democratización, una purificación del Poder Judicial. Todavía nosotros estamos arrastrando en una Justicia Federal penal, jueces que vienen de la servilleta y tantas otras cosas.

Hace unos días vi que usted pidió la interpelación del ministro de Cultura, Pablo Avelluto, por la crisis en el INCAA, que pegó muy fuerte en la industria del cine. ¿No tiene temor de que al defender como estaba funcionando el INCAA se diga “che, pero Solanas está defendiendo la corrupción que estaba desde antes del kirchnerismo y que creció con el kirchnerismo en ese ambiente”?

No. Yo he sido uno de los que más ha denunciado la corrupción del INCAA en estos 10, 15 o 20 años. Yo soy una suerte de marginal en el cine a pesar de haber monitoreado la reforma de la ley de cine en el año '94 que permitió agrandar el Fondo de Fomento Cinematográfico, con la cuarta parte de lo que aportaban las televisoras y las radios al Comfer –hoy al Inecom–. Bueno, eso permitió multiplicar la producción cinematográfica por tres o por cuatro. Hoy se producen 80 largometrajes de ficción y otro tanto de documentales. Pero es autárquico el Instituto. Y arriba del director está la asamblea del cine y el consejo asesor con capacidad desde auditoría. Lo que es absolutamente injustificable es que se pase por encima de todo aquello sin haber utilizado los canales necesarios para denunciar un hecho de corrupción, que está la Justicia penal, y para hablar además con las entidades del cine. Y si a eso le agregamos que se está discutiendo nada menos que la gran Ley de Convergencia desde hace un año y medio y que ni el borrador le ha llegado a ninguna entidad del cine, todo el mundo saltó como un resorte. Algunas consultoras como FIEL le recomiendan al gobierno acabar con el impuesto del 10% y el del 25%. Todo el mundo saltó para defender el Fondo de Fomento Cinematográfico.

¿No para defender el sistema de distribución de fondos?

Si hay corrupción que lo investiguen, que siga su curso. Pero al mismo tiempo el cine es muy sensible a que avasalle su autonomía.

En su momento, revisando el archivo vi 2005-2008, usted era un defensor muy enfático del proceso venezolano del liderazgo de Hugo Chávez. ¿Cómo ve hoy lo que está sucediendo en Venezuela?

Yo creo que se fue de cauce aquello. ¿Dónde nace Chávez?. Nace con el “Caracazo”, 4.000 muertos, de Carlos Pérez. Ahí nace Chávez que se levanta y después dice “volveré”, y vuelve por elecciones. Y gana cuatro, cinco elecciones al hilo. Es más, es el primer presidente de América Latina que ejecuta contra él la revocatoria de mandatos. Nadie se animó y lo puso en la Constitución. Entonces, había un Chávez que impulsaba una vuelta a los contenidos bolivarianos emancipatorios, la unidad de la patria grande, etc. Y que respondía a la reivindicación social de un pueblo. Hay que ver lo que era vivir en los cerros que rodean Caracas.

¿Y ahora?

Eso es Chávez. Después esto se fue de curso, la verdad. Yo no avalo de ninguna manera las acciones de Nicolás Maduro. No avalo a nadie que diga: yo voy a cerrar el Parlamento. Eso ya me parece un acto de locura institucional (risas). Y tampoco avalo la tozudez. Nosotros estamos por una democracia de consenso: no a la violencia, no a la guerra civil, en absoluto no. Soy de una generación que pagó muy caro. Yo viví exilios, viví persecuciones, viví toda una juventud con temores, con todas estas cosas. Entonces nosotros hemos conocido todas las tragedias de una ruptura y de una grieta que termina en un enfrentamiento violento. Yo viví de cerca el 16 de junio (de 1955: bombardeo a la Plaza de Mayo). Cuando voy y veo aquello, ahí nace mi conciencia política, y hubo 300 muertos. Nosotros queremos una América Latina unida, en paz, y lejos de experimentos nucleares, farmacéuticos, químicos, etc.

Lo traigo de vuelta a la Argentina. ¿El gobierno de Macri ya es el que menos le gusta desde el retorno a la democracia? ¿O le gustó menos el de Menem, o menos el de Cristina?

El de Menem fue brutal, fue categórico. Es uno que viene a destruir todo lo que se había construido. No, eso es un disparate lo de Menem. Creo que es un antes y un después. El gobierno de Macri retoma políticas que se han venido implementando en estos últimos 20 años. Sus planes económicos, etc.

Veinte años incluyen 12 de kirchnerismo.

Sí, pero el kirchnerismo en algunos aspectos tuvo políticas keynesianas interesantes. Hay que aplaudir del kirchnerismo que retoma el tema de la unidad latinoamericana. En este mundo de grandes conformaciones continentales y mundiales es impensable no colocar como prioridad la unidad de estas “republiquetas” que somos. No contamos para nada. Nosotros necesitamos concluir los “Estados Unidos del Sur”, la “Confederación del Sur”, de “Naciones del Sur”… Necesitamos construir esto, necesitamos construir la “Suranidad” como concepción. Somos la séptima civilización, la civilización naciente, reconocida por todos los grandes ensayistas y pensadores: Hamilton, lo reconocen todos. Salvo los latinoamericanos, no nos damos cuenta. Tenemos una identidad y tenemos una fuerza. Y si no, seguiremos en un destino errático y patético de América Latina.

POR Prensa


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