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Solanas: "Vamos a defender nuestra industria audiovisual"

Fue aprobada la cuestión de privilegio propuesta por el senador Solanas para cambiar el giro del proyecto de Ley de Fomento a la Infraestructura y Competencia de las #TICS a la Comisión de Educación y Cultura.

Durante el inicio de la sesión de la Cámara Alta de ayer a la tarde, fue aprobada la cuestión de privilegio propuesta por el senador Fernando "Pino" Solanas para cambiar el giro del proyecto de Ley de Fomento a la Infraestructura y Competencia de las #TICS a la Comisión de Educación y Cultura.

Señora presidenta: yo voy a hacer una moción de cambio de giro, y usted sabe bien que me voy a referir a su negativa a ampliar el giro del proyecto TICS, es decir, el proyecto de ley de fomento y despliegue de infraestructura y competencia TICS, que es el 096/18, y que está en la Comisión de Comunicaciones. Yo quisiera decir unas palabras sobre la importancia que tiene esta ley llamada ley corta. Hoy en día sigue vigente la ley 26.527, de comunicación audiovisual, llamada ley de medios, aunque fueron 9 artículos modificados por un DNU y el tema nunca se llegó a tratar en el recinto. También está vigente la ley de Argentina digital. Pero, ¿por qué están vigentes estas leyes y por qué no se han cumplido, señora presidenta? Porque estamos ante un tema mayúsculo de la sociedad contemporánea, que esencialmente es una sociedad con una democracia mediática.

La importancia que tiene el complejo mediático sobre la sociedad, sobre la democracia y sobre sus formaciones culturales, es innegable. El más importante debate cultural que tuvo Europa en las últimas décadas concluyó en la nueva ley de telecomunicaciones o ley de televisión. ¿Frente a qué? Llevó diez años ese debate; se movilizaron todos los sindicatos del sector audiovisual, de la cultura, etcétera, frente a la defensa de las identidades y a la defensa de su propia industria audiovisual. ¿Por qué la defensa de las identidades? La expansión de los productos enlatados que venían del otro lado del océano –de Hollywood– estaba atacando la industria audiovisual europea, y por lo tanto el idioma y lo gestual. No todos hablamos igual; no todos tenemos los mismos gestos ni utilizamos el tiempo de la misma manera; y sin embargo somos iguales anatómica y biológicamente. Es decir, cada pueblo y cada cultura se expresan de una manera distinta –discúlpenme que diga cosas obvias– y, por lo tanto, es tan importante el lenguaje como el lenguaje de la gestualidad.

Los ojos, el triángulo de los ojos y la boca son portadores de mensajes que anticipan el lenguaje oral. Entonces, la defensa del gesto, la defensa del hombre vivo de cada cultura, es un problema estratégico de cada nación. Los pueblos que no generan imágenes de sí mismos quedan indefensos en el mundo global y mediático, absolutamente indefensos: no tienen imagen, están borrados. En consecuencia, señora presidenta, es inconcebible –discúlpeme que se lo diga, ya que usted es una mujer inteligente y culta– que se discuta sobre las infraestructuras tecnológicas y los grandes cambios en el aire como si eso no implicara que sean portadores de contenidos. Si acá desembarcan cinco complejos de medios más, lo harían con toda su artillería que son los contenidos. Es como discutir de economía sin saber qué modelo económico queremos, sin discutir qué país queremos.

Señora presidenta: los chicos pasan más horas mirando el pequeño televisor portátil que hoy es el teléfono –los chicos hoy ven películas por Internet a través del teléfono– y frente al televisor que frente al pizarrón y al maestro de la escuela. Por ende, es un problema fundamental. Y voy a hacer una crítica: no hemos avanzado en la democratización de esta sociedad, que está muy ligada a la democratización de los medios de información y de comunicación de masas. No hemos avanzado. Presidenta: yo participé en esos grandes debates en Europa –estaba en el exilio, pero participé de ellos– invitado por la UNESCO y por la Comisión de Comunicaciones de Estrasburgo. Y acá, en los años 90, en la Cámara de Diputados impulsamos dos grandes debates con personalidades internacionales. En 1995, con ocho legisladores de ocho países de América latina de la comunicación y la cultura; y en el año 1996, vino la presidenta de la Comisión de Comunicación y Cultura del Parlamento Europeo, la doctora Luciana Castellina, y los dos presidentes de los dos mayores sindicatos del medio audiovisual: Bertrand Tavernier y Costa Gavras. Hubo dos días de debates en la Cámara de Diputados. Así iniciamos el debate por la democratización del espacio audiovisual. Todo eso fue impulsando la temática, y luego hubo debates gigantescos que terminaron con la ley de medios. Nosotros apoyamos la ley de medios, y propusimos 21 enmiendas –17 se aprobaron– en la línea democratizar la comunicación y asegurar la pluralidad. Sin embargo, vamos en la dirección contraria, pues se impulsa la concentración de medios. Vamos a una ley para tres grandes operadores, con una concentración monopólica fenomenal, y cada uno de esos operadores desembarca con todos sus contenidos. En ese sentido, nosotros no tenemos la posibilidad de llegar a España y abrir un canal con los contenidos nuestros.

Además, está la cuota de cine nacional, que fue borrada en todas partes. Nosotros producimos 150 largometrajes al año y no hay dónde pasarlos, señora presidenta. Naturalmente, en todos los grandes países del mundo las televisoras están obligadas a difundir el cine nacional, porque el complejo mediático televisivo, al comenzar a reemplazar a las salas de cine o competir contra ellas... Piensen ustedes que, al año, hay más de mil largometrajes que proyecta el complejo televisivo, contra menos de la mitad de estrenos en las salas. En consecuencia, está la obligación de compensar estas cosas y de participar. La ley cinematográfica argentina exige el pago al Fondo de Fomento Cinematográfico de un 10 por ciento de impuestos. Del 21 de IVA que pagan, la mitad viene para el Fondo de Fomento Cinematográfico, si no, no hay industria cinematográfica.

La industria cinematográfica nacional y audiovisual es enorme. Es una de las industrias más importantes de América latina y uno de los diez países del mundo con mayor producción cinematográfica. Frente a todo esto –termino, señora presidenta–, no puedo dejar de decir que el artículo 74 del Reglamento dice que también a la Comisión de Educación y Cultura le corresponde dictaminar sobre lo relativo a organización, administración, orientación y promoción de la cultura nacional con especial énfasis en los regionalismos y pautas culturales provinciales y locales vigentes. Esto es fundamental. Si desaparecen los cables, porque transmitimos por satélite y borramos toda aquella riqueza, la cultura nace en las regiones. La cultura nacional es la síntesis de la diversidad de las culturas regionales.

Por eso, señora presidenta, termino pidiendo que se agregue un giro a la Comisión de Educación y Cultura. No estoy imponiendo mi idea, sino que estoy diciendo que es un tema en el que la Comisión de Educación y Cultura debe participar.

POR Prensa


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