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A los compañeros de Proyecto Sur

El legislador de Proyecto Sur explica el tratamiento artículo por artículo del proyecto de ley sobre la libertad de expresión.

Julio Raffo, legislador de Proyecto Sur

Julio Raffo, legislador de Proyecto Sur.

En estos breves días hemos tenido intensas discusiones en nuestro Bloque, y con otros diputados, respecto de la actitud a adoptar ante el proyecto de ley que, de acuerdo al borrador circulante con los agregados y quitas hechas al despacho de Comisión, se ha tratado hoy.

He enviado anoche un análisis, artículo por artículo, señalando los casos en los que creo que no podríamos estar en desacuerdo nunca (por ejemplo los arts. 1º a 14º y otros); los arts. 18 20, 31 son, a mi juicio, los que no deberíamos votar, y otros deberían ser corregidos o contener agregados, sin lo cual no deberíamos votarlos.
Naturalmente debemos entender que lo que acabo de decir -como todo lo que digo en la vida- puede estar equivocado, y ello no me paraliza ni atemoriza, porque el riesgo del error lo tenemos todos y siempre. Lo que me preocupa no es tanto debatir en qué artículo estamos de acuerdo y en cuál no, sino cierta lógica de razonamiento que consiste en que debemos votar de un modo determinado para "no quedar pegados" con uno o con otro.

En concreto, se dijo, "si acordamos con que es bueno defender la libertad de prensa, quedamos pegados con Macri o quedamos pegados con Clarín". Ese tipo de razonamiento o cálculo no es el mío.Creo que para decidir si se vota o no se vota una ley hay que examinar su contenido y reflexionar si ello es bueno o es malo para la sociedad, además hay que examinar si es compatible o no con normas de jerarquía superior. Si se llega a la conclusión de que el contenido es malo para la sociedad o que es incompatible con normas superiores, hay que desechar la propuesta y votarla en contra; en caso contrario hay que votarla a favor, y no dejarse correr con el cálculo propio de la politiquería que aconseja a algunos a no votar lo bueno "porque te deja pegado con un malo" o a votar lo malo porque te lo propone "un bueno". Así procedió Proyecto Sur cuando defendió la Ley de Medios, la expropiación de Cicone, la eliminación de las AFJP, la expropiación de Aerolíneas, etc.

Aunque -como todos sabemos- ello nos dejó "pegados" con los "K"; y, quizás en el caso Ciccone, fuimos funcionales a la intención de los K de garantizarle la impunidad a Boudou. No nos importó, pensábamos y seguimos pensando que la impresión del dinero debe estar a cargo del Estado, y no podemos someter el interés del Estado al pequeño calculo de si eso nos "pega" o no con los K, porque ese razonamiento es pequeño y mezquino, propio del "vuelo gallináceo" como decía Perón.

En este caso creo que es bueno -y que siempre es bueno- defender la libertad de expresión lo más ampliamente posible, y que debemos quedar siempre "pegados" con su defensa, con indeferencia del cálculo coyuntural respecto de que esa defensa le puede venir bien a Clarín, al Papa Francisco o al Conde Drácula.

"Hay que pensar en grande" decía Perón, y yo le creí y le creo.En esto sigo el noble y curioso ejemplo que le dio al mundo el famoso abogado de New York, Aryeh Neier quién siendo judío y defensor de la libertad de expresión fue requerido por una asociación nazi, a la cual le habían prohibido un acto en el cual pensaban difundir sus ideas. Le plantearon: "Usted que tanto defiende la libertad de expresión, ¿está dispuesto a defender la nuestra?, y él los defendió (caso National Socialist Party of America v. Village of Skokie). La historia del episodio la relató después en su libro "Defendiendo a mis enemigos" contándome años después en su oficina algunos episodios y consecuencias que esa actitud le generó.Muchos de sus amigos lo acusaron de ser un "judío nazi", otros de ser "funcional a los nazis", otros -más pragmáticos- le dijeron "no te conviene asumir esa defensa". Y él les contestaba a todos: no defiendo a los nazis, defiendo a la libertad de expresión, y no someto esa defensa al cálculo de si, en la coyuntura, eso me conviene o no me conviene. Y tuvo el coraje de proceder en consecuencia.

En este caso creo que no necesito decirle a mis queridos compañeros que no he defendido ni defiendo a Clarín (de quien no soy amigo ni enemigo, sólo soy lector y, al igual que con Página 12, Perfil y alguna otra publicación, de tiempo en tiempo consigo que me publiquen algún artículo.Quizás el tener a mis espaldas once libros publicados, el haber ejercido la docencia desde el cargo de ayudante de Segunda hasta el de Rector de una universidad nacional, pasando por el de Director de Normativa del ex Comfer y el haber participado activamente en la redacción de tres proyectos de ley de "radiodifusión" (dos de Pino y uno del Comfer) y publicado numerosos artículos sobre la materia me ayuden en algo en conseguir que algunos diarios, algunas pocas veces, me publiquen algún artículo.

En la sesión entendí que, por las razones expuestas, la ley debería ser votada positivamente en general -porque en general su contenido reitera los contenidos que al respecto tiene el Pacto de San José de Costa Rica (Art. 13) y protege, reglamentariamente, la libertad de expresión y el acceso a la información; y que no debíamos votar los artículos que entendemos que pueden contradecir la Constitución o aquellos que, necesitando precisiones de importancia, nuestras propuestas no fueren atendidas.Y entendí y entiendo que nuestra posición debe adoptarse sin considerar si ello nos deja o no pegados con el Conde Drácula, con el Papa Francisco o con Clarín.

No debemos legislar en función del pequeño cálculo político coyuntural. Sino en función de los contenidos concretos de cada proyecto y de su armonía o desarmonía con los interese de la gente en general y de los Derechos que garantizan los Tratados de Derechos Humanos y nuestra Constitución.En mi primer discurso en la Legislatura anuncié que ese sería mi criterio, lo ha sido y lo sigue siendo. Creo que es bueno decir, con serenidad y respeto, lo que pensamos, aún en los casos de profundas divergencias respecto de contenidos de un proyecto o de los motivos que nos llevan a aprobarlo o rechazarlo.Respecto del Proyecto que debatimos aparecieron -como siempre en estos casos- algunas personas que, muy activamente, integraron de la Brigada de los que "no lo leyeron y no les gustó"Mañana publicaré en esta página la versión final de lo aprobado esperando q ue los que tengan inquietudes respecto del alcance de cada artículo me las planteen y yo las responderé, porque esa es mi obligación.

Respeto y respetaré siempre la posición de quienes no piensen como yo respecto de esta ley y del resto de las cosas que escribo o digo en política y en la vida.Discordar respecto de un tema no es sinónimo de crisis ni de pelea ni de fractura. En mi familia son muchas las veces que he discordado con mis hermanos respecto de temas políticos, sociales o familiares, lo que no quiere decir que, por ello, mi familia se fracturó o entró en crisis. Las relaciones políticas, así como las relaciones sociales, afectivas, deportivas, etcétera son sub clases de las relaciones personales en general. Y en las relaciones personales en general la discrepancia no es agravio; el agravio es el insulto, la insidia, la mentira, la sinuosidad que no "cumple palabra ni respeta principios", al decir de Cervantes.

He votado de conformidad con los principios que he defendido, y defenderé siempre. Estoy abierto al debate y a brindar las explicaciones que, con fundamento se me pidan.

Un abrazo,

Julio

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