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Video: Solanas fija su posición sobre la reforma de la Ley de Hidrocarburos

Video/DiscursoDiscurso del senador nacional de proyecto Sur-UNEN donde fija su posición sobre la reforma de la Ley de Hidrocarburos.

Sr. Presidente (Zamora).- Tiene la palabra el señor senador Solanas.

Sr. Solanas.- Señor presidente: nosotros pensamos que si ha habido una catástrofe en la Argentina contemporánea fue la privatización salvaje de los hidrocarburos. Fue la destrucción de YPF y de Gas del Estado. No solamente fue salvaje sino que los resultados son de un fracaso estrepitoso. Tal es el fracaso que hoy la Argentina es importadora de combustibles. Hoy le cuesta al gobierno nacional, y paga el pueblo argentino, 15 mil millones de dólares anuales. Este año serán 15 mil o 16 mil millones de dólares; la mitad en importación directa de combustibles y el resto en subsidios porque nadie puede pagar el precio internacional del gas. Lo que me resulta sorprendente es que no haya reacción frente al fracaso de la receta neoliberal privatizadora. Lo digo fraternalmente y con dolor. No puede ser que después de todo lo pasado, del daño y el empobrecimiento que le costó a la Argentina la privatización de esas dos fuentes de divisas que eran Gas del Estado e YPF, que sacaban el recurso y lo transformaban en rutas, caminos, ciudades, represas hidroeléctricas y transporte, las recetas neoliberales y el modelo que impulsó Carlos Menem no hayan terminado de morir. Esto es lo que nos sorprende. Es más; creemos que este proyecto del Poder Ejecutivo profundiza el modelo neoliberal privatizador del petróleo de los años noventa. La verdad es que es de una impunidad que nos asombra. Esto es el sueño nunca realizado por Carlos Menem dentro de su mandato. Muchos de los legisladores que me han antecedido, Odarda y don Mario Cimadevilla, abundaron en todas estas razones acerca de cuál fue el resultado. El destrozo fue brutal. En cuanto a la inversión en equipos y todo lo que había construido YPF, llegamos a tener los laboratorios más importantes del continente. En los años 60, les vendíamos catalizadores para sacarles el plomo a las naftas a España, Italia y Francia. Además, YPF construyó ciudades. YPF construía caminos, instalaba el hospital, la escuela, el hotel y las viviendas. Asimismo invirtió a riesgo en toda la Patagonia y en las regiones petroleras. El modelo fue muy exitoso. Hablo de Mosconi, y de una política impulsada por Yrigoyen y continuada y profundizada por Alvear. El general Mosconi, invirtiendo lo que obtenía y sin recurrir al crédito externo, con inversión nacional multiplicó 400 veces el capital de la YPF inicial. Sin embargo, el 8 de septiembre de 1930, lo detuvieron a él y al general Barney en la calle por comunistas, porque le comprobaban a la Unión Soviética el crudo a un precio mucho más barato: y había roto el monopolio tarifario en la Argentina.

Construyó la destilería de La Plata en dos años sin pedir crédito externo; la mayor destilería de América latina. El modelo privatizador no llegó a construir ni la destilería de los petróleos pesados Escalante que tenemos en la Argentina; una verdadera vergüenza. Seguimos exportando esos petróleos, cambiándolos por petróleos livianos. Pero toda esa operatoria la puede hacer la Argentina. En estos años, las petroleras desembarcaron en la Argentina con el canto del cisne de que se iban a multiplicar las reservas, porque YPF y Gas del Estado eran empresas muy mediocres. ¿Recordamos esto o no lo recordamos? ¿Recordamos a Neustadt diciendo estas cosas o no lo recordamos? ¿Recordamos las mentiras de Neustadt, quien decía que era la única petrolera del mundo que estaba endeudada? Claro, cuando la agarra una dictadura feroz, la liquida, porque Martínez de Hoz colocó a YPF y Gas del Estado para tomar créditos externos –las usó como aval–, pero ese dinero nunca les llegó a las compañías. El modelo de YPF y Gas del Estado sentó escuela en América latina, y nacieron petroleras nacionales de acuerdo con ese modelo. Pero volviendo a las reservas, no repusieron lo que sacaban. En la industria hidrocarburífera es norma que lo que se saca se repone. Pero acá no solo no multiplicaron las reservas –ustedes lo saben–, sino que también se chuparon los 35 años de gas que había descubierto y acumulado YPF. Un país responsable debe tener una reserva estratégica de combustibles, habida cuenta, como ya han dicho los colegas, de que los combustibles y la energía es el primer insumo de la cadena productiva. Reitero, no repusieron nada, se las chuparon. Y no solamente esto, también destrozaron los territorios con contaminación. Todas las napas de agua aledañas a los yacimientos tienen altas dosis de hidrocarburos; eso lo he comprobado. He visitado, por lo menos, la mitad de los grandes yacimientos de la Argentina, o sea que no soy un improvisado en energía. En 1958, era secretario privado del ingeniero Julio V. Canessa, presidente del Gas del Estado por dos períodos; la Gas del Estado que había creado Perón en 1947. El ingeniero Canessa le dijo a Perón que en lugar de ventear el gas, podía llevarlo de Comodoro Rivadavia a Buenos Aires. Perón le preguntó con qué capital, a lo que el ingeniero Cannesa le respondió: con el capital de Gas del Estado. Y construyó 1.700 kilómetros de gasoductos con tecnología y financiamiento nacionales. Era un hombre que decía que todo se podía hacer, pero cuando había una ética pública que quería defender el interés de la Nación. Es fácil defender la economía privada, nos decía, pero defender la economía pública es sagrado; y nos hablaba de San Martín y de Belgrano. Decía recién que no solo se chuparon las reservas, sino que también, con los deshechos petroleros, empetrolaron buena parte del territorio. Recuerdo que en el plenario de comisiones en el que se consideró la indemnización a Repsol escuchamos muchas voces y a varias ONG reclamar por los 4 mil a 6 mil accidentes petroleros por año. Digo accidentes, pero accidente es lo que uno no prevé. Por ejemplo, uno va tranquilo con su automóvil y no prevé que de costado se lo va a llevar por delante otro coche. Eso es un accidente; no estaba previsto. Pero acá hay pasivos ambientales por más de 10 mil o 15 mil millones de dólares si quisiéramos remediar eso. Si uno acerca un encendedor al agua de los aledaños de los yacimientos, se prende fuego. ¿Por qué? Porque en la Argentina se destruyó el Estado como ente de control; se destruyó en los años 90 el Estado.

El drama de nuestro país es que el argentino está desamparado, sin ninguna protección; es el sálvese quien pueda. Desde los años 90, nadie, ningún gobierno, fue capaz de controlar yacimientos. Ningún gobierno fue capaz de poner en caja las violaciones contractuales, porque no se cumplieron los contratos, porque no se hicieron las perforaciones que debían hacerse. YPF perforaba de 120 a 130 en zonas nuevas de riesgo. Todas las petroleras juntas, desde la privatización, no han llegado a 30 perforaciones por año en sus propios yacimientos; y ni qué decir en las zonas ya localizadas. Por esa razón, la Argentina tiene el 80 por ciento de sus cuencas sedimentarias, geológicamente localizadas desde hace décadas, sin la debida exploración; y no me refiero al mar. Entonces, el drama fue que desembarcaron las petroleras –las privatizadoras– que iban a traer progreso y beneficios, y le iban a enseñar a YPF y a Gas del Estado, nos saquearon. Recién, un senador hablaba de la barbaridad que fue permitir la exportación de gas; once gasoductos se construyeron. Es cierto que se vendía el millón de BTU a 1,50 o 2 dólares, y que luego se vendían a precio de mercado, a cinco o seis veces más. ¿Pero quién hacía esto? El diablo, el familiar andaba por acá. Era el gobierno justicialista. ¿De quién hablaban? Era el gobierno justicialista de los 90. Entonces, nos vaciaron. Hoy tenemos 6 o 7 años de reservas de gas, y teníamos 35. Por lo tanto, esto tiene historia. A veces, cuando uno escucha estos debates se pregunta de quién se está hablando. Por favor, que alguien me instruya acerca de qué había antes que nosotros. Pero cuando uno ve que es lo mismo que se intenta repetir ahora, la verdad es que es inadmisible. Uno no deja de sorprenderse, porque el proyecto oficial le entrega la renta a las multinacionales y petroleras, les extiende las concesiones por 25 años sin canon, sin licitación y sin concurso y les permite el 20 por ciento de libre disponibilidad del recurso. ¿En qué Argentina? ¿En la que sobra dinero y estamos fenómeno? Entonces, esto es doblemente sorprendente, señor presidente, porque a nadie se le escapa que la Argentina hoy está en una situación económica muy difícil. Estamos en recesión. Hay 200 mil licenciamientos y despidos. Se viene un 2015 con un ajuste severo, ortodoxo. Hasta los analistas oficialistas lo reconocen. En esta Argentina empobrecida, con 5 millones de jubilados que ganan 3.200 ó 3.300 pesos –la mitad de la canasta básica–, con un millón de pibes que no estudian ni trabajan y son pasto de la droga, con la educación y la salud en estado delicado, y un déficit de 3 millones de viviendas, no se puede regalar la renta. Todos los países del mundo han salido a conquistar la renta de los recursos que tienen. Los años noventa, del neoliberalismo, han significado la entrega de los recursos de los argentinos; recursos que sirvieron y deberían servirnos para financiar, sin pedir plata afuera, el desarrollo y el bienestar de los argentinos. Entonces, señor presidente, es sorprendente que se insista con un modelo que ha significado un enorme fracaso y que, encima, nos va a seguir costando muchísimo dinero.

Es cierto, nosotros, el interbloque de los seis senadores del FAP, UNEN y ARI hemos tomado el camino contrario. Que nadie se sorprenda. No vamos a cometer viejos errores. Quizá cometeremos nuevos, pero los viejos no. Nosotros hemos presentado un proyecto de ley, que no sale de una probeta. Es la continuidad de setenta años de una política de Estado que engrandeció a la Argentina. Desde Yrigoyen a Alvear, pasando por Perón, Illia y Alfonsín, gobiernos de distintos signos no se atrevieron a torcer la gran política de Estado que habíamos construido y que le sirvió al general Cárdenas para crear Petróleos de México y a Getulio Vargas para crear en 1947 Petrobrás. ¿Qué significa Petrobrás? El Brasil de hoy solo se comprende, esencialmente, por la maquinaria de riqueza que le devolvió Petrobrás, la primera empresa de América latina; la locomotora de la economía brasilera. Entonces, señor presidente, nosotros vamos a retomar ese camino. Por supuesto, con las adaptaciones y las mejoras del caso, pero en la dirección de una gran política pública. Se ha mencionado que uno quiere llevarse adelante la Constitución y la ley. No es así. El dominio originario –lo dice la Constitución de 1994– le pertenece a las provincias. Ahora bien, señor presidente, y lo digo para todos los presentes, para todos los que vivimos y no sólo para las provincias petroleras: en catorce provincias que no tienen petróleo, pero donde vive el 85 por ciento de los argentinos, donde está el mayor consumo del país y las mayores destilerías –aunque esto no dice mucho– resulta que ese 85 por ciento financió el 85 por ciento del desarrollo de la industria hidrocarburífera argentina, desde 1922. ¿Qué pasa? ¿Somos los hijos de la pavota los cordobeses, los santafesinos, los bonaerenses, los porteños, los tucumanos, los correntinos? De pronto: Ley Corta y pasó todo el manejo de la renta a las provincias. Y esto que se está haciendo votar, en realidad, no es una ley nueva; es una reforma que tiene que ver con una discusión financiera o de reparto de la renta entre las provincias petroleras y la Nación. Sinceremos el discurso. A los argentinos –a todos, porque la energía la necesitamos todos; ni la energía ni el surtidor nos preguntan, cuando nos ponen en el coche el combustible, qué pensamos y de qué partido somos–, nos sorprende esta situación, y rechazamos este proyecto, porque en un tema tan trascendente como este, uno de los pocos surtidores que tiene la Argentina para financiar y salir de la crisis, que lo vuelva a regalar a las multinacionales, y además en un debate exprés, la verdad es que no lo podemos apoyar. La verdad, da risa que algunos digan que se debatieron dos días en comisión. Es como acaban de promulgar el Código Civil. No queremos esa Argentina, estimados amigos y colegas. No es honesto, ni sano para la República. Aquí hace falta un debate crucial que se debe la Argentina, que se vincula con el modelo energético nacional, que es el debate sobre cómo vamos a construir las transiciones para salir de una matriz energética con el 90 por ciento de energías fósiles, que son las más contaminantes, debido a los gases de efecto invernadero. Estamos en pleno cambio climático y estamos importando gas para generar electricidad, lo cual es una aberración. Entonces, tenemos que discutir esto. El mundo entero gira hacia las energías alternativas. Supongo que todos están enterados, porque los diarios nacionales brindan información de lo que ocurre en el extranjero: Europa, dentro de 15 o 20 años, piensa financiar el 50 por ciento de su electricidad con energías renovables; en Suecia, hoy el 60 por ciento de su electricidad se conforma de energías renovables. Es más, nos ha hecho punta Chile, dado que el 9 o el 10 por ciento de su electricidad ya la financian las energías renovables; mientras que Uruguay tiene el 20 o el 25 por ciento y Brasil se ha largado también. Por su parte, la Argentina es uno de los tres países del mundo con mayor potencialidad de energía eólica, y tenemos un cluster de ciento cincuenta empresas para producir los molinos y los generadores. En la región de La Puna de Atacama, junto con el desierto del Sahara, es donde se recibe por metro cuadrado la mayor cantidad de energía solar. Y tenemos litio y sales para construir las plantas de energía solar térmica, que a lo largo de veinte o veinticinco años –estas son las ecuaciones que hay que hacer, compañeros de todas las bancadas– van a ser muchísimo más económicas que insistir con este modelo, sobre todo del petróleo no convencional. Por eso, acá nos debemos un debate grande. No es el fracking sí o no; esto sí o esto no. La verdad es que es poco serio que este país apueste todas las fichas a Vaca Muerta, cuando nadie va a saber la rentabilidad del yacimiento antes de cinco o seis años. Lo dicen las petroleras. Por eso, no hay inversión poderosa en Vaca Muerta. Porque no me hablen de Chevrón, de 1.200 millones de dólares, ¡Por favor! Son todos pozos piloto, esperando ver la curva de rentabilidad del yacimiento, porque la extracción del petróleo y del gas no convencional es cuatro, cinco o seis veces más cara que el petróleo convencional. Entonces, no puede la Argentina estar parada. La Argentina tiene desde ahora que discutir un plan energético global. El Parlamento debe discutir la matriz energética y cómo se impulsan distintas alternativas. El presupuesto que hay para las energías renovables no existe. Sólo el 0,5 por ciento de las energías renovables aportan energía a la Argentina. Por eso, este es un debate grande. Y frente a este debate grande que nos debemos, nosotros plantamos bandera, sabiendo lo provisorio y las dificultades. Es un aporte a un debate abierto. Porque podrán sancionar la ley, pero si algo tenemos que hacer, es trabajar para que sea una de las primeras leyes a las que le saltemos encima a partir del cambio de gobierno. Entonces, ¡guarda las petroleras y las trasnacionales con creer que esta ley que salga de este Parlamento, y de esta manera, va a tener seguridad! Están totalmente equivocados. Acá hay argentinos que no van a seguir tolerando el saqueo. ¡Atención! Dicen: ¿qué vamos a hacer?, todos se van a ir, esto es una catástrofe. El 1° de mayo de 2006 Evo Morales nacionalizó el petróleo en Bolivia, el país más pobre de America latina. Todos dijeron, a coro, el establishment, todo el mundo: nos vamos a ir todos de Bolivia, van a morir en su pobreza, así lo han elegido, que sean más pobres. Presidente: no se fue ninguna petrolera de Bolivia. Del 18 por ciento pasaron a pagar el 50 por ciento de regalías. Nadie se va hoy de donde está extrayendo petróleo. Eso le permitió al gobierno boliviano en tres años acabar con el analfabetismo. La UNESCO lo premió. Y le permitió hoy tener la friolera de 45.000 millones de dólares de reservas y los tres superávits. Entonces, no se puede insistir con los viejos errores. Nosotros tenemos que pensar en un grandísimo debate. Sabemos que esto que sale ahora, este mamarracho que sale ahora, tiene vida corta. No voy a enumerar todas las increíbles ventajas e incentivos que les dan como premio y beneficio a las pobres petroleras. Voy a contar algo que todos se olvidan. Uno de los mitos grandes es que acá no hay capital, que tenemos que quedarnos con las petroleras, que tiene que venir los de afuera. Mire, presidente: el año pasado la presidenta, con un decreto, aumentó el costo del barril de petróleo de 45 a 75 dólares. Hoy se llega a pagar en los mejores petróleos 85, que es lo que compran las destilerías a las petroleras. Es decir, que de un simple decretazo se dio un subsidio de 30 a 35 dólares por barril. Produciendo la Argentina 200 millones de barriles al año son 7.000 millones de dólares. ¿Quién los pone? Todos: los que sacan el tractor, los que sacan el camión para transportar mercaderías, los automovilistas, que somos nosotros. Todos los años estamos colocando eso. Digo más, a un costo del barril de petróleo no convencional de entre 13 y 15 dólares, y soy generoso. Es decir, el margen a los 45 ya era grande, era de 30 dólares: gastos administrativos, publicidad, toda la mordida, todo lo que quieran. Pero ahora, de 14, 15 dólares a 80, 85 dólares es enorme, son 12.000, 13.000 millones de dólares que salen de nuestros bolsillos, estimados amigos.

Lo que digo es que hay recursos en la Argentina. Por eso Mosconi pudo financiar y por eso Canessa pudo financiar. Necesitamos el manejo de las tarifas. Necesitamos recuperar este poder. ¿A qué nos condujo toda esta privatización? ¿A qué nos condujo el descuartizamiento de estas empresas? La Argentina se ha empobrecido. Cuando veo las provincias petroleras, ¿están ricas, florecientes? Lo hemos escuchado: déficit fiscal, no se ven grandes obras, no se ven industrias. La verdad, basta con desembarcar en Río Gallegos para no saber dónde uno llegó. Y hubo tres mandatos presidenciales. Entonces, acá algo no funciona, señor presidente. Nos debemos un debate fraterno entre las 14 provincias y las 10 provincias petroleras. Las diez provincias petroleras, la reforma del 94 y la Ley Corta vinieron como legítima y justa reacción frente al maltrato de la Nación con las provincias, hasta hoy. ¿Qué es esto de la coparticipación federal? La reforma del 94 hablaba en una de sus cláusulas transitorias que antes de veinticuatro meses se debía convocar a una ronda de la coparticipación federal. Del 35 al 36 por ciento que está fijado que debía ser la coparticipación federal, no sé si hoy las provincias reciben el 28 por ciento. Entonces, vivimos una historia de injusticias, una historia de maltratos. Y con razón, maltratadas las provincias, está el sálvese quién pueda –comprendo el discurso de Verna– y agarro esto. Nosotros proponemos la recuperación estratégica de los recursos. No queremos provincias que terminen siendo rehenes de las petroleras, que son sus bancos. Por ese camino podríamos llegar a quedar –corruptelas al margen– en petro-oligarquías secesionistas que hacen todo lo suyo. La Argentina es una unidad. Nosotros acabamos de impulsar una ley de pesca. Hoy quince concesionarios del recurso pesquero desde los años 90 se quedan con la totalidad del pescado. ¿Es justo esto? ¿A quién le pertenece el pescado? Hasta las doce millas, por supuesto, son mares territoriales. Pero de las 12 millas a las 200, de la zona económica exclusiva, ese pescado también es del mendocino, del cordobés, del santafesino, del jujeño, del salteño. Tenemos que encontrar un equilibrio en este debate que nos debemos entre lo que le corresponde a la Nación y lo que legítimamente les corresponde a las provincias, que, por cierto, por tener el recurso no pueden recibir lo mismo que los otros. Pero el 85 por ciento de los argentinos no podemos ser hijos de la pavota. La indemnización de Repsol nos costará al pueblo argentino más de 13.000 millones de dólares porque son bonos que pagan intereses del 8,75, etcétera, y algunos llegan hasta el año 31, 32. ¿Quién paga eso? El 85 por ciento de los que pagan somos los hijos de la pavota, con una tasación trucha que es una vergüenza. Porque se fijó en 6.000 millones de dólares por el 16 por ciento del mercado. No hay nadie que pueda tasar a la compañía YPF en más de 18.000 ó 20.000 millones de dólares. Pero si nosotros hemos pagado el 51 por ciento 6.000 millones de dólares, es decir que hemos pagado una YPF a un valor de 34.000, 35.000 millones de dólares, sin contar los pasivos ambientales que dejó Repsol. Sinceremos el discurso, muchachos. Estos maltratos con un pueblo empobrecido, que está muy mal, son intolerables. Propongo, entonces, que acá tiene que haber esa discusión sobre la relación de Nación y provincias por los recursos del subsuelo. De lo contrario, ¿cómo sería entonces? No, muchachos, nosotros hemos financiado durante 72 años la industria, vamos a pasarles las facturas a las diez provincias petroleras.

Salgamos de este disparate. Hemos pasado de un lado violento, violentamente a otro lado, pero sin lógica. Nosotros tenemos que construir políticas que unan a la Nación, que remedien injusticias, que ataquen corruptelas y que perfeccionen las instituciones que tenemos. Señor presidente: digo que acá hay capitales. Por supuesto, lo acabo de decir por el aumento terrible del precio de los combustibles, que es lo que más ha empujado el proceso inflacionario en estos últimos años. Voy a utilizar estos dos o tres minutos para decir qué estamos planteando nosotros en este proyecto. Un proyecto que nace retomando los aportes que se hicieron desde que fundamos el Movimiento por la Recuperación de la Energía en el 2002, el MORENO, junto con el gran especialista en energía don Gustavo Callejas, don Félix Herrero, también con José Rigane y en este proyecto también han aportado mucho el diputado radical Fabián Rogel y don Alejandro Olmos Gaona. Es decir, lo nuestro no solamente no nace de una probeta, sino que nace de un acuerdo plural entre los que venimos de la vertiente nacional y del peronismo con el radicalismo yrigoyenista. Hoy hemos presentado ese proyecto de ley que tiene unos largos fundamentos y 108 artículos. Por supuesto, tiene toda una coherencia no en la avenida privatizadora, sino en la avenida de la recuperación para la Argentina, para la Nación argentina, no para la provincia, sino para todas las provincias, de un recurso que nos debe servir a todos y a cada uno en su medida, en su esfuerzo y en su aporte. Esta ley propone la soberanía energética de la Nación con una matriz independiente de todo requerimiento. Se declara de interés público y como objetivo prioritario el logro del autoabastecimiento energético. Se establecen principios claros en lo que debe ser la política energética y la investigación en energía. Se crea una nueva reserva estratégica de hidrocarburos. Estados Unidos tiene cuarenta años metidos en el subsuelo, que no los toca, importan. Se establece una auditoría periódica de reservas. Acá, hasta el día de la fecha, no se ha hecho. Nosotros presentamos varios proyectos de ley en Diputados, pero no se ha hecho una auditoría de reservas. Las reservas son del pueblo de las provincias. No se ha hecho una auditoría de las reservas. No se sabe lo que tienen. Cómo será esto de escandaloso y de impune que todavía el proyecto oficial de hoy plantea la declaración jurada del que extrae, lo saca y lo vende. Ninguno de ustedes puede retirar un paquete de yerba del mercadito de la esquina sin pasar por la caja. El mismo sistema de la minería, eh; todo esto es la enajenación de los años 90 de los recursos del subsuelo. Las mineras han extraído millonadas, pagando el 3 por ciento de lo que ellas declaran, ciento ochenta días después de llevarse el mineral de acá, sólo sobre tres metales: plata, oro y cobre y se tragan 61 metales, de los cuales más de veinte son tierras raras y metales valiosísimos, más caros que el oro que se usan en las industrias de punta, las aleaciones, los superconductores. Entonces, el proyecto nuestro prohíbe, además, la exportación de hidrocarburos. La Argentina no es Arabia Saudita ni Venezuela. La Argentina debe guardar lo que le sobra porque no puede fumarse –artículo 41 de la Constitución– los recursos que le pertenecen no a esta generación sino a las generaciones futuras. Después, se prohíbe el otorgamiento de concesiones. El modelo de las concesiones está terminado, está reemplazado por muchos otros modelos: el principal, los contratos de obras y servicios. Todos los que trabajan en Brasil hacen esto. Petrobrás tiene un gran consejo nacional de hidrocarburos con todos los estados y representaciones del Poder Ejecutivo y del Legislativo. Esta ley le garantiza una ganancia mayor a las provincias.

Sr. Pichetto.- ¿Me permite una interrupción?

Sr. Presidente (Zamora).- ¿Le permite una interrupción, senador?

Sr. Solanas.- Voy terminando. Una participación igual al 20 por ciento del producido neto de las actividades en la zona productiva, debiendo destinar una cuarta parte de ellas y de forma directa entre los municipios de la provincia. Se destinará un 10 por ciento del producido neto total a las provincias que no tienen el recurso. YPF volverá a ser la empresa rectora de la explotación de los hidrocarburos. Se establece sobre todo nuestro proyecto la obligatoriedad de realizar estudios de impacto ambiental con carácter previo a cualquier exploración, explotación, etcétera. Se establece que las empresas que exploren o exploten hidrocarburos deberán cumplir con las normas de protección ambiental y se establece el principio precautorio y el consenso social para el desarrollo de los yacimientos y, por supuesto, con las debidas consultas a las poblaciones originarias en sus territorios. No aceptamos eso de que se viene y se desaloja y se los condena a tomar aguas infectadas con metales. Se prohíbe la explotación de recursos fósiles no convencionales mediante el sistema de fractura hidráulica; ya lo ha explicado muy bien mi compañera Odarda. Quedan sin efecto las concesiones mediante el sistema de fractura hidráulica. Se establece un impuesto al petróleo crudo del 12 por ciento que estará destinado a la investigación de las energías renovables y alternativas, a la reparación del daño ambiental y a la reconstrucción del sistema ferroviario nacional. Se fijan normas para la nulidad y caducidad de los contratos. Todos los contratos en todas partes del mundo tienen normas de resciliación, etcétera. La Auditoría General de la Nación tendrá plena competencia para auditar a YPF y a las empresas poseedoras de contratos de asociación y se fija el compromiso de indemnizar a los trabajadores de YPF que fueron escandalosamente robados con la privatización de los años 90, estafados por el robo de las acciones que se les debió otorgar por la ex privatización. Señor presidente, voy a terminar ya diciendo algo. Aquello de los contratos de La California, para alguien que lo mencionó, no llegó a aprobarse. Fue John William Cooke quien retiró de la Cámara de Diputados el proyecto con La California. Finalmente, les digo que siendo hoy, estimados amigos, 8 de octubre, que es una fecha que a nosotros nos dice bastante, debo recordar el artículo 40 de la Constitución Nacional: los minerales, las caídas de agua, el petróleo, el gas, el carbón, son bienes inalienables e imprescriptibles de la Nación. Y termino diciendo que no puede seguir confundiéndose lo que es recurso con lo que es reserva. Recurso sí; Vaca Muerta tercera o segunda región del mundo con recursos. Pero no son reservas; reservas es lo que puede ser explotado comercialmente, lo que se puede sacar y comercializar, porque en las plataformas continentales y en las profundidades marítimas la cantidad de recursos minerales y petroleros que hay son infinitos pero muy costosos de sacar. Se considera que el uno por ciento del recurso se puede convertir en reserva.

 Nada más, señor presidente.

Sr. Presidente (Zamora).- Tiene la palabra el señor senador Romero.

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