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Memorables discursos de Solanas, Argumedo y Cardelli

Los diputados de Proyecto Sur expresaron su rechazo a la apertura de un nuevo canje de deuda por ser este una estafa al pueblo argentino. Sobre el final, Solanas se enfrenta al bloque kirchnerista.

Memorables discursos de Solanas, Argumedo y Cardelli

Fernando "Pino" Solanas, Alcira Argumedo y Jorge Cardelli expresaron su rechazo a la apertura de un nuevo canje de deuda por ser este una estafa al pueblo argentino.

Sr. Solanas (F.E.).- Señora presidenta: hemos escuchado esta tarde argumentaciones que deberían incluirse en las más curiosas antologías de la pirueta intelectual o política. Estamos una vez más ante la convalidación o legitimación del mayor fraude jurídico y económico producido contra la Nación y ante la mayor violación de las instituciones de la República.

Mis palabras pueden parecer exageradas, pero les confieso que no encuentro otros términos para expresar la dimensión gigantesca que tiene un fraude que comenzó más de tres décadas atrás.

La historia es tan injusta y perversa que una vez más, con el mito del desendeudamiento, vamos a repetir los mismos vicios y actos ilegítimos. Digo actos ilegítimos porque estamos nuevamente renegociando o tomando las consecuencias de una sucesión de fracasos, de actos irresponsables. Se olvidaron de que no hay Nación sin instituciones soberanas; no hay República sin capacidad jurídica propia; no hay República con delegación permanente de sus derechos de defensa y el derecho a la inmunidad soberana.

Esta vergüenza comenzó hace muchos años, con la modificación del artículo 1° del Código de Procedimientos Civil y Comercial. Por primera vez se rompió la tradición jurídica argentina y se permitió la delegación de nuestra jurisdicción en jueces extranjeros. ¿Quién fue el autor de esto? El dictador de los dictadores, Jorge Rafael Videla, convalidado luego por el decreto 1.953 y por la ley 21.035, siendo ministro de Economía Martínez de Hoz.

El escándalo de la falsa democracia que tenemos es que desde entonces, con mayorías absolutas, este Congreso tiene la mancha vergonzosa de que fue incapaz de levantarse frente a esas leyes infames.

Desde Proyecto Sur, en abril del año pasado presentamos un proyecto de ley para modificar el artículo 1° del Código Civil y Procesal. Nos acompañaron pocos legisladores.

El cuento de nunca acabar esconde un mito gigante, que han repetido casi todos: estamos ante una deuda cuasi legítima o legítima y que, como las deudas se pagan, tenemos que pagarla. Lo grave es que hemos hecho creer esto al pueblo argentino.

Las deudas de los ciudadanos y de las naciones honorables, por cierto, se pagan. Pero no hay ningún ciudadano en la Tierra que pague por lo que no es una deuda legítima. No hay ningún ciudadano que no revise la factura que le pasan. Pero sí lo hace esta democracia corrupta, teñida de mafiosidad. Ninguno de los gobiernos que sucedieron a Jorge Rafael Videla quiso meterse con el tema y fueron convalidando actos nulos de nulidad insalvable.

Voy a leer un fallo de la Corte, basado en el artículo 802 del Código Civil, que establece que no hay novación de deuda cuando se trata de ilícitos. Dice así: “Las nulidades absolutas no son susceptibles de prescripción. Lo que es inmoral, lo que es contrario al orden social, lo que se reputa inexistente por falta de formas sustanciales, no puede subsanarse por el transcurso del tiempo. El acto será siempre inmoral, contrario al orden público y carente de las formas indispensables a su existencia”.

Acá nos hicieron el cuento de que esto era cosa del pasado, aunque la deuda fue siempre la misma.

Frente a esa deuda, cuando termina la dictadura, se interpone quizás el mejor ministro de Economía que tuvo la República en estas décadas, Bernardo Grinspun, junto con García Vázquez, y dice que hay que auditar la deuda. Porque, además, era una deuda de la dictadura, y las deudas de las dictaduras no se pagan, de acuerdo con la jurisprudencia norteamericana de William Taft.

Entonces, el pobre Bernardo Grinspun se puso a investigar la deuda en el Banco Central y descubrió que era una estafa, porque ni siquiera tenía asientos en los libros contables. Pocos meses después renunció y la deuda fue reconocida con pagarés, aunque no había registros contables.

En 1991, Nicholas Brady y Cavallo pulverizaron esa deuda en bonos que les vendieron a los pobres ahorristas en todos los bancos del mundo. Pero eran bonos de una deuda nula. Eran una estafa esos 23 mil millones de dólares originarios de todos los grandes grupos económicos argentinos –digo bien, todos- que Domingo Cavallo pasó al Estado en 1982. Eran actos ilícitos. Eran instrumentos ilícitos.

Comenzó la causa Alejandro Olmos y después de siete años de consultar a expertos, el juez Jorge Ballesteros, en una sentencia que se encuentra firme, porque ninguno apeló, dijo que más de la mitad de la deuda era una estafa, y detectó 477 estafas concretas.

El Congreso debe investigar, pero nunca lo hizo. Luego vinieron el megacanje y el blindaje. Volvió el ministro Cavallo y nos enchufó 55 mil millones de dólares de renegociación, semanas después de que un ministro de Economía dijera que para enfrentar la deuda teníamos que despedir a 500 mil empleados estatales.

Después llegó Néstor Kirchner, a quien se le ocurrió en 2005 la falsa reducción de la deuda; con el cupón del PBI se la aumentó y comenzó una nueva era de transferencia de la deuda externa al pueblo argentino: los acreedores externos fueron transferidos a acreedores internos. De los 200 mil millones de dólares que hoy debe la Argentina, 114 mil es deuda interestatal. ¿Debe o no pagarse? Parece que los diputados están contentos con licuar con inflación una deuda en dólares que luego debe ser devuelta en pesos.

¿Quién repone a los jubilados lo que les han quitado las cajas, la ANSES, el Banco de la Nación Argentina, el Banco Central? Se ha ahogado la coparticipación federal; en lugar de tener el piso mínimo de 34 por ciento, hoy está en el 28 por ciento. Evidentemente, el pueblo argentino se está haciendo cargo de una deuda que este Congreso nunca quiso investigar.

Entonces, acá no hay muchas soluciones. Las tres vergonzosas sentencias norteamericanas –digo “vergonzosas”, porque no ayudan a la solución de la crisis que su capitalismo global y financiero ha creado en el universo? no pueden ser convalidadas por este Congreso, porque es un mito que si pagamos 1.500 millones ?en realidad, son 11 mil, y con los intereses y el pago al Club de París, estamos hablando de 20 mil?, saldremos del default. Eso es mentira. Argentina sigue en default técnico; por eso pagamos tasas de dos dígitos.

Siempre se la termina transfiriendo al pueblo argentino, en lugar de meterse en serio con la auditoría general de la deuda y el inventario general de acreedores.

No me olvido que hubo un argentino que tuvo el coraje de decir: “Paramos la pelota: suspendemos los pagos, y debemos auditar la deuda.” Esto lo dijo Adolfo Rodríguez Saá en el año 2001. Este es el hecho maldito de la política argentina.

Planteamos la ilegalidad de la ejecución, en base a la doctrina internacional que establece la Convención de Viena y otras. Nadie puede imponer a un Estado...

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Vaya redondeando su exposición, señor diputado.

Sr. Solanas (F.E.).- ...derogar la prórroga de jurisdicción, doctrina Calvo; aplicar la auditoría y el censo; establecer el pago y el cómo de lo que es legítimo, y denunciar...

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Su tiempo se ha agotado, señor diputado.

Sr. Solanas (F.E.).- Termino con estas palabras: el tema de la deuda divide las aguas. Acá está el partido de la deuda, que la sigue convalidando, y es impaga, y convoco a los ciudadanos honestos de todos los partidos a formar el gran partido de la recuperación de las instituciones soberanas de la República. (Aplausos.)

Segunda intervención: Luego de su contundente discurso Alcira Argumedo le sede la palabra a Solanas

Sr. Solanas (F.E.).- Señora presidenta: debo agregar que en 2011 once diputados nacionales presentamos el pedido de nulidad total de la deuda. El proyecto estaba firmado por los señores diputados Bonasso y Lozano, las señoras diputadas Parada, Benas, Merchán, Donda, el diputado Cardelli, la diputada Argumedo y el diputado Iturralde.

El año pasado el fiscal Federico Delgado después de haber examinado el expediente le dio curso para que el juez Martínez de Giorgi comenzara la investigación. Casualmente dicho magistrado hoy ha sido desplazado del Juzgado y se encuentra en otro.

Nos encontramos con un país que viene cumpliendo con aquella teoría del ex ministro Dromi, que en 1991 sostenía las privatizaciones con el argumento de que “el país está arrodillado”. Esa teoría y esta idea de que si no pagamos nos caemos del mundo o que si pagamos estos 20 mil millones de dólares salimos del default aún está presente y es falsa, porque la Argentina tiene vencimientos de capital e intereses hasta el año 2045 por 268 mil millones de dólares.

¡Alerta, diputados! El pago de estos fondos buitres no nos saca de ningún default. Como no podemos pagar capital, el presupuesto nacional prevé todos los años 10 mil o 12 mil millones de dólares para pagos de servicios. La deuda se llevó el 82 por ciento móvil, se llevó educación, se llevó 10 millones de viviendas, se llevó los ferrocarriles, se llevó la realización de varias generaciones argentinas. ¿Hasta cuándo, señores diputados? ¿Qué podría hacer la Argentina apelando al ahorro interno para evitar que se fuguen esos 70 mil u 80 mil millones que se fugaron en estos años e invirtiendo estos pagos de deuda de 10 mil, 12 mil o 15 mil millones anuales en la realización argentina?

Por eso, la causa de la nulidad de la deuda es la verdadera línea de fuego…

Argumedo: "Se han pagado cerca de 400 mil millones de dolares y todavía seguimos debiendo... pero no confudamos en estos cálculos vemos como se fue en esta deuda el petroleo, la minería, los ferrocarriles, la flota marítima y fluvial, el sistema educativo (...) No podemos seguir sometiendo a nuestro pueblo a esta expoliación inaceptable. Vamos a pagar aquello que sea legítimo, pero no podemos seguir desangrando a nuestro pueblo."

Cardelli: "Lo mas grave, es que todos los pagos que se realizaron se convirtieron en deuda intraestado, se apropiaron de los recursos nacionales para pagar, no se invirtió, teníamos el superávit fiscal, el superávit comercial pero ese dinero en lugar de ir a la inversión fue a parar a la deuda externa".

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