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Pascua-Lama: colonialismo del siglo XXI

Solanas, Carrió Bonasso y el especialista chileno Lucio Cuenca analizarán Pascua-Lama, el megaproyecto minero argentino-chileno que en Chile acaba de ser interrumpido por daños ambientales.

No a Pascua Lama.

 

Al tiempo que es uno de los más ambiciosos a nivel global, el megaproyecto minero de Pascua-Lama representa de manera paradigmática el proceso de colonización transnacional que viene padeciendo la Argentina desde los años 90 hasta el presente. Ubicado en plena Cordillera de los Andes, en las altas cumbres de la frontera argentino-chilena a más de 4000 metros de altura, Pascua-Lama es el primer emprendimiento minero binacional del mundo, en tanto ocupa un espacio fronterizo con cesión de soberanía tanto por parte de Chile como de la Argentina.

Si bien tuvo antecedentes, el proyecto se concretó en diciembre de 1997, cuando los presidentes Menem y Frei firmaron el “Tratado de Integración y Complementación Minera Argentino-Chileno”, ampliado en 2004 por Néstor Kirchner mediante el “Protocolo Adicional Específico” que reglamentaba el régimen y condiciones de explotación. El Tratado Binacional, que infringe la Ley de Defensa Nacional Argentina (la cual impide la concesión de zonas de frontera sin autorización del Consejo de Defensa Nacional), regula la transferencia de territorios y la creación de un Tercer Estado gobernado por la empresa transnacional minera Barrick Gold: esto significa que las operaciones se desarrollan sin intervención ni fiscalización estatal directa, sobre una de las reservas de agua y uno de los distritos auríferos más importantes del planeta.

Del lado argentino, el yacimiento de Lama está situado en el Departamento de Iglesia (San Juan), a unos 370 kilómetros al noroeste de la capital de la Provincia, en pleno Valle del Cura, zona de altas cuencas acuíferas. La inversión final del proyecto se estima en 8500 millones de dólares -casi triplicando la inicial suma inicial de 3000 millones- y se propone extraer, por más de 25 años, reservas minerales de oro, plata y cobre a cielo abierto, así como su procesamiento para obtener metal doré (oro, plata) y concentrado de cobre. Y todo con energía subsidiada, grandes beneficios impositivos y agua a bajísimos costes. En efecto, las leyes de inversiones mineras (que regulan impuestos, reducciones operativas, etc.) garantizan beneficios millonarios mediante exenciones extraordinarias que garantizan el saqueo: las mineras tienen estabilidad fiscal por 30 años; pagan un tope del 3% de regalías; extraen recursos a declaración jurada; no refinan en el país; no pagan el impuesto al gasoil, ni a la importación de insumos; se les reintegra el IVA, etc.

En 2009, al tiempo que se supo que Pascua-Lama es 100% propiedad de la Barrick, pues oficialmente se hablaba de “varias empresas” involucradas, se conocieron algunas cifras que la transnacional tuvo que salir a relativizar. Los datos sobre reservas minerales de la zona alcanzaron niveles astronómicos: 18 millones de onzas de oro, 718 millones de onzas de plata y 622 millones de libras de cobre. En total, más de 60 mil millones de dólares, a lo que habría que sumar hallazgos escatimados y minerales estratégicos no declarados, algunos más valiosos que el oro. Los costos de producción serán de los más bajos del planeta: la onza de oro estará entre 20 y 50 dólares, cuando en el mercado se cotiza en torno a los 1400 dólares.

En Pascua-Lama, toda prohibición o restricción legal sobre los territorios afectados queda anulada para los negocios mineros: la entrega de soberanía alcanza límites que no tienen precedentes, pues toda actividad aduanera, migratoria, de control territorial, etc., será financiada por los inversores, es decir, por la Barrick Gold. En paralelo, tal como expresa el Protocolo de 2004, en la zona Argentina la empresa podrá hacer “uso de todo tipo de recursos naturales necesarios para el negocio minero”, en particular, “los recursos hídricos existentes en sus respectivos territorios”. En tal sentido, los daños irreversibles al ecosistema y la depredación de recursos multiplicarán aún más la catástrofe que ya están padeciendo amplias zonas cordilleranas argentinas con otros emprendimientos de megaminería.

Como señala Miguel Bonasso, autor del magnífico libro “El Mal. El modelo K y la Barrick Gold”: “si se le pusiera precio a los cerros a dinamitar, a los glaciares y las áreas periglaciares, al agua de los ríos de montaña, como Las Taguas, al combustible y la energía subsidiados, la empresa de Bush no invertiría un céntimo.” Bush padre es, eufemismo mediante, “asesor honorario” de la empresa.

Las cifras “anuales” sobre insumos destinados al proyecto son impresionantes y grafican lo que está en juego: 10 mil toneladas de cianuro; 50 mil toneladas de explosivos; 340 mil toneladas de cal. Y se estima que el consumo hídrico rondará los 60 millones de litros de agua al día (el 90% proporcionado por nuestro país), para realizar en territorio argentino el proceso de lixiviación que generará millones de toneladas desechos tóxicos, barro con cianuro y otras sustancias que serán depositados en un monstruoso dique de cola. En 2014 se proyecta el inicio de explotación del lado chileno; del lado argentino, en 2015: Lama será el basural de Pascua.

Chile: suspensión del proyecto

El pasado 10 de abril, el complejo minero de Pascua (en Chile) debió paralizar sus operaciones: la Corte de Apelaciones de Copiaipó aceptó el recurso judicial presentado por la comunidad diaguita, que recoge la relación de sanciones y multas que la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) viene aplicando a Minera Nevada SPA (el nombre legal de Barrick en Chile) debido a su tratamiento ilegal y temerario del ambiente. El fallo se fundamenta en “la destrucción de glaciares y la contaminación de recursos hídricos”. Asimismo, la SMA de Chile acusó a la empresa, entre otros hechos de gravedad, de no haber construido canales perimetrales que permitan el manejo de ácidos de su depósito de estériles.

Tas conocerse el fallo, la Barrick descabezó su plana ejecutiva y está dando todos los pasos posibles para demostrar sus “compromisos”. Los jueces chilenos ordenaron una investigación parlamentaria a fin de evaluar los daños ambientales que viene provocando la Barrick en el Valle del Huayco. El dictamen será emitido 90 días después de la aceptación del recurso (o sea, en 60 días), y podría definir el futuro de la Barrick Gold en Chile. Como dice Miguel Bonasso, “ese fallo, que para Barrick y sus funcionarios a sueldo es provisorio, tiene implicaciones decisivas para Argentina, el único país de la Tierra que cuenta con una ley de protección a los glaciares y las áreas periglaciales”.

De las palabras de Bonasso, para quien “Cristina es más entreguista que Menem”, se infiere que el caso chileno sería idéntico en Lama, donde la Barrick Gold se maneja aun con más impunidad que en el país vecino. Ahora bien, sería difícil que en nuestro país prospere una causa como la que inició la comunidad diaguita, que ahora hará reclamos por sus tierras ancestrales en Huayco: recordemos las cautelares a la Ley de Glaciares en San Juan, accionadas con el beneplácito del Gobierno Nacional, que con anterioridad y de manera inescrupulosa había vetado la propia ley. Y la denuncia que el propio Bonasso realizara en 2010 junto alas diputadas Elisa Carrió y Fernanda Reyes (CC-ARI) con motivo de las negociaciones “secretas” entre la presidenta y la Barrick para que la empresa pague el 75% de impuestos a Chile y el 25% a la Argentina.

Para Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), “la revisión del proyecto amerita la cancelación del permiso de explotación de oro, al considerar que ha sido paralizado primero por el Ministerio de Minería y luego por la Corte de Apelaciones de la ciudad de Copiapó”. Según Cuenca, que desde hace años viene estudiando y denunciando la política minera en Chile, “existen sanciones por irregularidades, por extracción ilegal de agua, por no respetar las medidas de mitigación de los glaciares, y por estarlos destruyendo. Hay una acumulación de irregularidades, y cualquier persona se dará cuenta de que este proyecto no se puede seguir desarrollando”. Las denuncias alcanzan incluso a la modificación del clima: con la diseminación con avionetas de yoduro de plata sobre las nubes se frena la nieve en la alta cordillera, lo cual permite trabajar todo el año.

Las conclusiones de la comisión de la Cámara de Diputados de Chile serán decisivas respecto a la continuación o no de este megaproyecto no solo en suelo chileno, sino también en nuestro país. Pues, como titula Bonasso corrigiendo al gobernador J. L. Gioja y a Jorge Mayoral, secretario de Minería de la Nación, “sin Pascua, no hay Lama”. Y eso porque el 75% de los minerales a explotar están en territorio chileno, mientras en Argentina, donde se encuentran el agua y el dique de cola para instalar los residuos, hay un porcentaje muy inferior de minerales. Todo indica que la remoción de la licencia a la Barrick Gold en Chile supondría un replanteamiento estructural del proyecto, y quizá su cancelación, dado el nivel de interdependencia de Pascua y Lama.

Un reciente comunicado de la OLCA se refiere a la cuestión: “Es factible que Barrick, presa entre las denuncias de corrupción en República Dominicana, los apuros económicos por la caída del precio internacional del oro, la deuda de US$11,600 millones por la compra de la mina de cobre de Equinox Minerals, y la posible suspensión definitiva de un proyecto que comenzó costando 950 millones de dólares y ahora estima su inversión en 8.500 millones de dólares; ideara el eventual abandono como estrategia para salir de esta nueva junta de accionistas con más aliados que verdugos. Pero en términos comunitarios, lo que resulta absolutamente evidente, es que todos estos años de fiscalización efectiva, de denuncia, de organización, han terminado por poner en jaque al mayor proyecto de oro del mundo.”

El pasado sábado 11 de mayo, mientras en Uruguay se manifestaban contra la explotación de hierro a cielo abierto en cinco departamentos (con la inversión extranjera más grande de su historia), las comunidades del Valle del Huasco realizaron una clausura simbólica de las oficinas de la trasnacional Barrick Gold de Vallenar y Alto del Carmen, reafirmando el compromiso ciudadano por la vida y exigiendo la revocación de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto Pascua Lama. Es de esperar que en nuestro país los acontecimiento se sucedan en el mismo sentido.

POR Prensa


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