Juan Pablo “Pali” Olsson Argumedo: El Guerrero Humanista de la Casa Común La partida repentina de Juan Pablo “Pali” Olsson, el pasado 8 de marzo de 2026 a los 48 años, deja un vacío inmenso en el activismo socioambiental de Argentina y el Sur Global. Hijo de los destacados intelectuales Alcira Argumedo y Gunnar Olsson, […]
Juan Pablo “Pali” Olsson Argumedo: El Guerrero Humanista de la Casa Común
La partida repentina de Juan Pablo “Pali” Olsson, el pasado 8 de marzo de 2026 a los 48 años, deja un vacío inmenso en el activismo socioambiental de Argentina y el Sur Global. Hijo de los destacados intelectuales Alcira Argumedo y Gunnar Olsson, Pali no solo heredó un legado intelectual profundo, sino que lo transformó en una praxis de solidaridad inquebrantable.
Pali es recordado, ante todo, por su humildad y generosidad. Su compromiso no era retórico, sino de presencia absoluta. Las asambleas ambientales, particularmente la Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, destacan que siempre estuvo “a disposición”, acompañando físicamente las luchas contra el fracking y la megaminería. Sus colegas de CONASUD lo describen como un hombre de estilo “campechano y afectuoso”, un soñador pícaro que, a pesar de su brillantez intelectual, brindaba su amistad de modo sencillo y genuino. No era solo un asesor técnico; era el compañero que cuidaba la espalda de quienes ponían el cuerpo en el territorio.
Su vínculo con el Papa Francisco fue profundo y trascendió lo protocolar. Pali fue el artífice de hitos comunicacionales, como la histórica foto del Sumo Pontífice con la remera de “No al Fracking” en 2013, un gesto que visibilizó la lucha de los pueblos a escala mundial.
En los fundamentos de su labor legislativa, incluyó la enciclica Laudato Si’ logrando un diálogo único entre el mundo académico, la ciencia, la fe y la política. En su último encuentro en 2023, Francisco lo instó personalmente a “seguir los pasos de su madre”, reconociendo en él a un interlocutor clave para la agenda de “Deuda por Clima” y el cuidado de la Casa Común.
Definido por su hermano de vida, Flexa Correa Lopes, como un “guerrero humanista”, Pali fue fundamental en la obra de Fernando “Pino” Solanas, a quien consideró su segundo padre. Como su asesor y respaldo humano, participó en los montajes de sus films y en la redacción de proyectos de ley pioneros contra el saqueo.
En el último tramo de su vida, junto a la senadora Nora Giménez, fue una pieza clave en la arquitectura legal del ambientalismo popular:
Despedimos con dolor, pero con gratitud eterna, a un hombre que no pasó desapercibido. Pali Olsson transformó la militancia en un acto de amor. Fue un articulador clave de la Internacional Progresista, llevando el grito de los excluidos desde Cuba hasta el Vaticano, denunciando siempre la "guerra contra los pueblos" de las corporaciones extractivas.
Nos queda su semilla de rebeldía, su lucidez especial y la convicción de que "el agua vale más que el oro".
Tu lucha, querido Pali, seguirá viva en cada territorio que resista y en cada corazón que sueñe con un mundo más justo.
¡Hasta la victoria siempre, Pali!
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